En el primer gol de Francia, donde Griezmann definió de penal, Mbappé sorprendió al mundo entero por su gran velocidad para llegar desde la mitad de la cancha hasta el área de Argentina, dejando en el camino a Tagliafico y a Mascherano, antes de que Rojo lo baje de manera infantil y se cobre la infracción.

 
Mbappé, que anotó los últimos dos goles de los "Bleus", alcanzó los 38 kilómetros por hora en la acción que derivó en el penal con el que Antoine Griezmann abrió el marcador.
 
Ese promedio de velocidad fue superior a la que el velocista jamaiquino alcanzó en Berlín 2009, cuando registró el récord de 9s58/100 en los 100 metros llano, aún vigente, con una velocidad promedio de 37,6 kilómetros por hora.

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