En el Día de la Bandera, banderazo de los hinchas argentinos para alentar al plantel de Jorge Sampaoli, a horas de un crucial partido ante Croacia. Sobre el final de la demostración de fidelidad hacia los colores albicelestes, se unieron también los hinchas croatas, confraternizando ambos países en emotivos abrazos.

A los simpatizantes albicelestes nada los detiene cuando de ver a su selección se trata, ni el fuerte viento que es común a la zona de Nizhni Vodgorod, un enclave situado a 400 kilómetros de Moscú, en el oeste del país, que alberga una de las ciudades más bellas de Rusia y ahora invadida por miles de compatriotas.

El desplazamiento desde la capital del país no es complicado y la llegada de los seguidores del equipo capitaneado por Lionel Messi se hizo masiva sabiendo seguramente de los atractivos de esta ciudad que podría escenificarse como la "Rosario rusa". Y esta comparación tiene que ver, salvando las distancias, con el ancho río Volga que confluye con el Oká, dejando en medio a esta Nizhni Vodgorod que por esa misma razón es víctima permanente de fuertes vientos.

Los hinchas argentinos pudieron comprobar "in situ" los efectos de este factor climático, aumentado por el fuerte temporal con granizo que se abatió el martes sobre la ciudad anegando calles y provocando hasta algunas evacuaciones de los habitantes más cercanos a los ríos.

Pero nada es suficiente para la renovada fe de los hinchas, que tratan de juntarse permanentemente en cualquier punto en que aparecen colores albicelestes, como por ejemplo Guillermo Staracci, Agustín Pérez Bravo y Martín González, que llegaron este miércoles a Moscú después de viajar más de 24 horas desde Argentina e inmediatamente se trasladaron hasta Nizhni Vodgorod.

"Ya no sabemos donde estamos, pero cuando vemos una camiseta argentina y a alguien hablando en español, nos vuelve el alma al cuerpo", comentó González, de 29 años, que tiene un hermano jugando al básquetbol en Italia. "Estoy acostumbrándome a los viajes largos", admitió.

Los argentinos coparon la ciudad rusa.

Argentina se juega hoy la porción más grande de la clasificación a los octavos de final de este Mundial de Rusia, y a juzgar por lo que se vio en las calles de Nizhni Vodgorod, si algo no le va a faltar es el aliento de sus compatriotas.