La violencia hoolingan volvió a decir presente, aunque en esta oportunidad, tuvo varios condimentos especiales. Todo ocurrió entre seguidores de  Millwall y Brentford, dos clubes de la Segunda División de Inglaterra.
 
Citados en un descampado, utilizaron solamente sus extremidades y estuvo prohibido el uso de armas de fuego y de objetos punzantes. Todo "a mano limpia". Además, como condimento extra, había un árbitro para analizar toda la situación.
 
Luego de unos minutos de contienda, el "colegiado" decidió pararla y declarar ¡empate!. Los protagonistas de la acción terminaron abrazados. ¿Habrá "revancha" en el corto plazo?
 

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