En la madrugada del lunes, un grupo de alrededor de 300 fieles de la iglesia evangélica "El Aposento Alto" ocuparon el estadio del club Alianza Lima, así como sus alrededores. Reclamando su pertenencia, pusieron candados en las puertas y taparon todos los símbolos del equipo con pintura blanca.

Horas después, varias decenas de los barrabravas fueron al campo convocados por las redes sociales. Su objetivo no era otro que el de expulsar a los "invasores", y no de una manera pacífica, por lo que se armó una auténtica batalla campal.



Armadas con palos de madera, ambos grupos se enfrentaron con dureza hasta que la policía y los antidisturbios irrumpieron en la escena arrojando bombas de gas lacrimógeno.

Por otro lado, el abogado Sandro Balbín declaró, en representación del líder del grupo evangélico, Alberto Santana, que el terreno es "la casa de Dios".

La disputa por los terrenos entre el club y los religiosos es de vieja data.
 

"Tenemos toda la documentación en regla, somos propietarios. Estamos tomando posesión", afirmó el letrado quien asegura que la iglesia lo compró en 2016 por 600.000 dólares.

Los evangelistas aseguran haber comprado el estadio.

La explanada es un terreno de unos 8.000 metros cuadrados situado dentro de la manzana del estadio, contiguo a las graderías y el campo de juego, que se disputan en club y la iglesia.

El parte de prensa de Alianza Lima