Cuando Roger Federer llegó a Buenos Aires para el partido de exhibición, comparó lo que significa el tenis para él con una frase que involucró directamente a Riquelme y a Boca, al decir que, para Román, La Bombonera "es como el patio de su casa". Si a esa comparación la trasladamos directamente al ambiente del turf, estamos en condiciones de decir que el Hipódromo de La Plata sería como la segunda casa de María Luján Ascóniga, la jocketa más codiciada del momento.

Esta joven de 26 años, oriunda de Berisso, viene transitando un 2019 fabuloso. Además de consolidarse como la más ganadora del año entre las mujeres (hasta el momento ostenta 39 victorias oficiales) Luján se recibió como jocketa profesional ganándole nada más ni nada menos que al cordobés Juan Carlos "Chupino" Noriega, uno de los mejores jinetes argentinos en actividad.

También se dio el lujo de correr su segundo Gran Premio Dardo Rocha y estuvo a un paso de ganar el Gran Premio Joaquín V. González, al cruzar el disco segunda, a un cuerpo y medio del ganador.

Pese a los grandes pasos que está dando desde que comenzó su profesión como jocketa, Luji, no se olvida de sus raíces y sobre todas las cosas de lo que la motivo a dar ese campanazo de largada que abrieron las gateras de una carrera que para ella no tiene techo.

Lujan, en el Hipódromo de La Plata, su otra casa. (Foto: Gentileza Gustavo Duprat)

Así dio sus primeros pasos

En un mano a mano exclusivo con Depo, Luján recordó cómo floreció su amor por los caballos: "Antes de que nazca, mi abuelo me había comprado un petiso para que aprenda a cabalgar. Y desde chiquita siempre anduve a caballo. Nací muy cerca del Hipódromo de La Plata y siempre venía a ver el Dardo Rocha. Y cuando estaba en el hipódromo siempre decía 'cuando crezca voy a ser jocketa', pero eran cosas que uno siempre dice de chico, nunca pensé que se podía hacer realidad", expresó.

"Cuando terminé la secundaria lo primero que hice fue anotarme en la escuela de aprendices de La Plata, pero cuando cumplí 20 me mudé a la de San Isidro. Demoré en terminar porque tuve un accidente que me dejó parada un año asique tardé un poco más", añadió.

Luján no pudo olvidar lo determinante que fueron sus padres para poder cumplir su sueño: "Recuerdo que cuando le conté a mis papás que quería ser jocketa, siempre me apoyaron. También me había anotado en veterinaria y me puse a hacer las dos cosas al mismo tiempo, pero me quedé con esto", relató.

Luji montando a El Camorrero, uno de sus pingos favoritos.

Cómo fue su progreso

Pese a que el turf siempre fue considerado un reducto machista, la jocketa del momento valoró que su profesión no depende de una cuestión de género. "En el turf es difícil progresar para los aprendices, ya sean hombres o mujeres. Para esta profesión te tiene que acompañar la suerte. La conducta, trabajar, eso es lo principal. Pero la suerte es determinante. Y el apoyo de la gente también influye, pero eso te lo ganas trabajando y siendo buena persona", afirmó.

Y eso lo confirmó en su trayecto como jocketa a lo largo de todos estos años: "Por suerte no sufrí ningún tipo de destrato por ser mujer. A veces recibo algún insulto machista por parte de la tribuna, pero en general a mí no me suelen gritar cosas. Al contrario, recibo más cosas lindas que cosas malas. Y por suerte siempre me llevé bien con los cuidadores asique puedo decir que nunca sufrí problemas por ese lado", sentenció.

También se dio el lujo de ganarle a su ídolo, Pablo Falero.

Una sensación especial 

De todos los buenos momentos que Luján atravesó desde que corrió su primera carrera, la oriunda de Berisso resaltó cuál es el episodio favorito que le puede regalar el turf: "La mejor parte de esto es cruzar el disco adelante, esa sensación no la cambio por nada. Así sea un cinco años perdedor o un clásico. Para mí todas las carreras son especiales".

A pesar de que transitó un año extraordinario, Luján tiene algunos deseos más por cumplir: "Los objetivos que sueño hacer realidad son ganar una prueba de Grupo 1 y terminar la estadística de La Plata entre los primeros cinco más ganadores del año", concluyó. 

Junto a Gran Calíope forman un buen binomio.

A UN CUERPO Y MEDIO DE LA GLORIA

Luján estuvo a un paso de cumplir el sueño de ganar su primera carrera de Grupo I el pasado 19 de noviembre, cuando entró segunda en el Gran Premio Joaquín V. González a un cuerpo y medio de Classic Rye, el ganador.

"El Joaquín V. González estaba centrado en tres caballos: el mío Atiko Rye, Classic Rye y Luk Joy. Classic Rye ya me había ganado de la misma forma que en el González, de atropellada, y Luk Joy tmb me había ganado dos veces", recordó.

Pese a todo, Luji hizo una carrera extraordinaria: "De los 400 a la raya vinimos cabeza a cabeza con Luk Joy, y cuando veo que ya no me podía alcanzar, me sentía ganadora. Pero después veo que aparece el de Montoya por afuera y me pasó de largo, me ganó por cuerpo y medio", se lamentó.

En esa reunión también participó del Gran Premio Dardo Rocha con Raven Master, siendo la única mujer del cotejo. Su debut en la carrera platense más importante se dio en 2018 de la mano de El Camorrero

LA MEJOR CARRERA DE TODA SU VIDA

El 30 de julio, Luján pudo cumplir un verdadero sueño. En el segundo turno del Premio Mr. Ponti, disputado en el Hipódromo de La Plata, Luji montó al zaino Redford Sea y pudo sumar su victoria 120, con la que se recibió de jocketa profesional.

"Yo quería ganar la carrera de las 120 con un caballo del stud El Gruñon porque siempre me ayudaron y me dieron una mano increíble. Recuerdo que las últimas dos carreras se me hicieron rogar mucho", expresó al recordar esa prueba. "La anteúltima la gané con uno de el Gruñón y cuando conocí a Redford Sea dije 'con este caballo voy a ser jocketa', estaba muy confiada que lo iba a lograr con él", agregó.

Sobre lo que fue su triunfo número 120, dijo: "Había largado en la punta y siempre lo tuve pegado a Noriega. Fue un final muy peleado, justo con uno de los mejores jockeys. Y le gané en un cabeza a cabeza re peleado. Ganarle a él la carrera de los 120 fue increíble, fue una de las mejores de mi vida".

En el momento preciso que Luján gana su carrera 120 junto a Redford Sea en las narices de Chupino Noriega.

CARABAJAL Y FALERO, SUS GRANDES ÍDOLOS

Luján Ascóniga tiene dos personas a las cuáles quiere imitar. Una de ellas es Lucrecia Carabajal, la ex jocketa  que hoy se dedica a entrenar a los pura sangre que antes corría.

Y su otro gran ídolo es Pablo Falero, el veterano uruguayo que está transitando sus últimas montas como jockey profesional.

"Mis referentes son Lucrecia y Falero. Verlo ganar a Pablo en su último Dardo Rocha es una emoción que no te puedo explicar", expresó. Y agregó: "Altair Domingos también me gusta mucho. Si pudiera unir el talento de Falero con la postura de Altair, sería ideal".

Además se tomó un tiempo para mencionar a sus caballos favoritos: "Además de El Camorrero tengo que destacar a Calabró. Con él gané mi primer clásico, es un caballo que me encanta", cerró.

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