El turf mendocino es una de las actividades que la cuarentena por la pandemia del Covid-19 golpeó seriamente. A más de seis meses desde que los caballos dejaron de correr por la pista del hipódromo, los cuidadores, jockeys, propietarios de los equinos y otros trabajadores tienen severas limitaciones económicas ante la brusca caída de sus ingresos monetarios, producto de la cancelación de las carreras y la falta de subsidios concretos para el sector. 

El reclamo para el regreso a la actividad se hace cada vez más potente y busca alguna respuesta de las autoridades. Enrique Rivamar, un reconocido ex jockey y actual cuidador muy respetado en el ambiente del turf, relató la dramática situación que padecen los más de 300 trabajadores y sus familias que viven del hipódromo. "Lo que ocurre es muy preocupante porque hace seis meses que no corremos, y al no correr no tenemos ningún ingreso de comisiones ni premios. Estamos muy mal, lamentablemente"

Para tener en cuenta cuánto pierde un cuidador, cada caballo de carrera le deja alrededor de 1.400 pesos en calidad de 'pensión', con lo que se cubren los gastos de alimento y atención a los animales y se paga el sueldo de los peones. Por otro lado, el sustento más importante proviene de las comisiones y un porcentaje del premio, alrededor del 30% del monto. 

Rivamar comentó que la semana pasada mantuvieron una reunión con el gerente general del Instituto Provincial de Juegos y Casinos (IPJyC), Alejandro Pérez, quien "nos dio la certeza de reunirnos el 5 de octubre para ver si podíamos correr. Yo le dije que todos estamos mal"

El Hipódromo de Mendoza fue uno de los más golpeados por la crisis que generó la cuarentena.

Para los trabajadores del turf, es muy factible que Mendoza vuelva a tener carreras. "En el hipódromo de Palermo ya empezaron a correr, mientras que el 1 de octubre pasará lo mismo en La Plata y San Isidro, siendo que Buenos Aires tiene mayores problemas con la pandemia. En Mendoza, mientras tanto, tenemos alrededor de 300 familias que viven del hipódromo y gracias a Dios no se infectaron. A eso hay que sumar que acá se hacen controles de temperatura cuando la gente entra a trabajar".

Mientras tanto, los cuidadores y peones tratan de mantenerse económicamente con la asistencia que perciben en estos meses, comentó Rivamar: "Tenemos la ayuda de los patrones que no nos han abandonado y nos dan una mano, pero también entienden que si esto sigue para largo, no van a aguantar más. El IPJyC, por su parte, nos ha dado en seis meses solo tres bolsones, que si bien es una ayuda, no es lo que necesitamos, y sentimos que nos han dejado un poco de lado"

"Hemos presentado el protocolo para las carreras y falta que el gobierno nos dé un avance para poder correr. Si ellos ponen buena voluntad, podemos empezar muy pronto. Tenemos un predio de 42 hectáreas, la gente puede trabajar tranquila como hasta ahora y sin ningún caso de coronavirus. Necesitamos una entrada de dinero para poder subsistir, es lo único que nos ayudará", apuntó.

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