Estamos frente a un goleador fantástico, muy potente, habilidoso e inteligente. Con el apodo que le puso el querido Gordo Muñoz lo definió en toda su dimensión: "El Tanque", se inspiró durante el partido contra Inglaterra en la Copas de las Naciones de 1964. Cabe destacar que hasta el Mundial de 1978 fue el título internacional más importante obtenido por la Argentina. 

Cuando Alfredo Hugo Rojas entraba al área era imparable; realmente un tanque. ¡Su presencia era arrolladora! Este grandote, de 1,90 de altura, reunía como jugador todos los atributos del goleador infalible. Una asombrosa tranquilidad al ingresar al área, excelente cabeceador y un remate demoledor. Pasó el tiempo y sin embargo todavía mantiene el récord de máximo artillero en los Superclásicos por Copa Libertadores, con cinco goles en tres partidos. Curiosamente se los marcó al Loco Gatti que en ese momento defendía el arco de River. 

Se inició en Lanús, donde nació el 20 de febrero de 1937; allí realizó todas las inferiores. Cumplió un ciclo exitoso: en 56 partidos llegó a convertir 40 goles. Sus enormes condiciones lo llevaron a la Selección para los Mundiales de Suecia 1958 y el de Inglaterra 1966. En Suecia participó solamente contra Alemania, y pese al fracaso del equipo el Tanque fue de los más beneficiados, logrando mostrase y dejar al estadio impresionado. Tanto fue así, que lo contrató Atlético de Madrid. Luego, Celta de Vigo y Betis.

"Pocos saben de mi paso por River, me llevó Antonio Liberti de Betis. Tenía 22 años y estaba por fichar para Barcelona. Allá había salido durante dos años segundo goleador detrás de Puskas. Finalmente firmé para los Millonarios", nos comentó.

Pasó un año desaprovechado en Núñez. En reserva la rompía, había conquistado 30 goles y el día que debutó en primera contra Lanús le metió cinco. Después fue transferido a Gimnasia y Esgrima La Plata por exigencia de su técnico Enrique Fernández Viola que lo conocía de España. Hasta que llegó a su lugar de confort, cuando Adolfo Pedernera lo contrató para Boca Juniors con la misión de sustituir a Paulo Valentim, que estaba muy enfermo, y se consagró como ídolo xeneize.

"Cuando te hacés hincha de grande es lo peor, porque es un sentimiento muy arraigado y no conoce límites. Siempre digo que Lanús es mi vieja y Boca mi mujer. Además, es un orgullo ser muy amigo del presidente Mauricio Macri, nos conocimos cuando dirigía Boca, sentimos una admiración mutua", explicó.

Quedó para siempre en el corazón bostero. Concluyó su trayectoria en el fútbol chileno y, fiel a su costumbre, haciendo lo que mejor hacía, metiendo goles… Crónica lo entrevistó en un bar, que lo utiliza como oficina para conocer su opinión de este Mundial.

-¿Cuál es tu lectura de lo que sucede en la Selección?

Mi intención es analizar los problemas futbolísticos y jamás ofender y generar polémicas, no es mi estilo. Siempre he sostenido que de los 23 convocados sólo hay dos jugadores locales: Maximiliano Mezza y Franco Armani, el resto juegan todos en el extranjeros. Mientras que el campeonato argentino es el más difícil del mundo y ganar la Copa Libertadores es casi más complicado que obtener la Copa del Mundo. Con el agravante de que Jorge Sampaoli nunca dirigió un plantel del país, es decir que no conoce a los integrantes del fútbol local. 

–¡Qué sufrimiento frente a Nigeria…!

Sí muy emotivo. Se le encendió la lámpara al genio de Messi y apareció el equipo. Armani demostró su jerarquía. La defensa muy sólida y ordenada. El golazo de Lionel de derecha fue impresionante, el tiro libre que pegó en el poste y una asistencia brillante a Higuaín. Se complicó por ese penal dudoso. Suerte que definió el partido Marcos Rojo, se lo merecía por su permanente lucha. Banega y Pavón son los que mejores dialogan con Messi, emergió ese sustento tan buscado.

–¿Ahora contra Francia?

Se le puede ganar. Para mí jugamos la final, comenzó un ciclo exitoso que hará feliz a todo un país.