Nada para reprocharse. Un caída digna. Con la frente en alto. Duele perder con Brasil, es verdad, pero mostrando una imagen como la de este martes en Belo Horizonte, podemos ilusionarnos en lo que viene.

Es verdad que Argentina ahora jugará por el tercer puesto por la Copa América, pero en el balance final, esta vez, no ligó. Es cierto que muchas veces hablar de merecimientos no alcanza, pero el local no perdonó en las que tuvo y así logró el pasaje a la final.

Una nueva decepción, pero con la salvedad de que jugó su mejor partido en el certamen continental, por eso se dio un paso adelante. Además, la Selección fue perjudicada por el arbitraje, no le sancionaron dos penales y el VAR brilló por su ausencia en un partido de tal trascendencia.

La actuación en el primer tiempo fue convincente. Argentina hizo un correcto partido y mereció, al menos, el empate. El gol de Gabriel Jesús fue una excepción. El equipo nacional lo contrarrestó muy bien y no dejó jugar a sus principales armas, como Arthur y Coutinho, y tampoco a Everton, y solo se destacó la calidad y jerarquía de Dani Alves.

Si bien se vio a la mejor versión de Messi, para desnivelar por momentos, faltaba profundidad. Argentina se mostró sólida en materia defensiva, ocupación bien los espacios, y cortando en el momento justo.

Cuando el local empezaba a sentir incómodo en el juego, apareció Dani Alves con una gran maniobra individual, Tagliafico salió mal, Paredes también quedó mal parado, Firmino tiró un centro preciso y Jesús no perdonó.

Gabriel Jesús abrió el marcador luego de una jugada personal perfecta de Dani Alves.

A partir de ahí, cambiaron los roles y la Selección empezó a tener el control de la pelota, aunque le faltaba movilidad y sorpresa en los últimos metros. Sin embargo, en una acción de pelota parada, Messi envió un centro y el cabezazo de emboquillada de Agüero dio en el travesaño.

A esa altura, merecía el empate. Brasil continuó incómodo en el juego, aunque no puede atacar en las condiciones que pretendía. Messi siguió buscando. La Selección luchó cada pelota, presionó arriba, fluyó en algunos momentos, pero la verdeamarelha se fue al descanso en ventaja porque golpeó en la única que tuvo. El resultado quedaba abierto.

Otra vez el palo...

Argentina arrancó con todo el segundo tiempo. Movilidad, descarga y mucha presión de tres cuartos hacia arriba, derivaron en dos ataques, pero ni Lautaro Martínez ni De Paul tuvieron precisión para definir. Brasil esperaba y trataba de salir de contragolpe.

La Selección siguió superando en todas las líneas. Además estaba ordenado e imponía condiciones. El segundo tiempo, por contexto, era lo mejor en la Copa América. Messi tuvo el empate en un tiro libre, que Alisson descolgó en el ángulo y después la Pulga estrelló un remate en el palo.

Scaloni mandó a la cancha a Di María y a Lo Celso, pero en el mejor momento argentino, Brasil, en una contra letal (en la acción previa hubo infracción a Agüero), lo liquidó con el gol de Firmino.

Firmino festeja el segundo gol de Brasil.

Cerca del final, Arthur le cometió un claro penal a Otamendi, que Zambrano obvió y tampoco consultó el VAR. Argentina murió de pie, de eso no hay dudas, pegó dos tiros en los palos y no le cobraron dos penales, por esto terminó siendo menos doloroso.

 

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