El seleccionado argentino volvió a trabajar por primera vez con la mayoría de la dotación que afrontará el martes un decisivo encuentro ante Nigeria a todo o nada por el acceso a los octavos de final de la Copa del Mundo con rostros de preocupación, sin sonrisas y con Sampaoli por un lado y los futbolistas por otro.

Otro Lionel, en este caso Scaloni, fue el nexo entre cuerpo técnico y los futbolistas en el comienzo de la práctica, mientras el entrenador transitaba a 30 metros de sus dirigidos sin abandonar su cuaderno de anotaciones. Del otro lado, a unos 100 metros, los tres arqueros trabajaban con los pies, y en ese aspecto -contrariamente a lo imaginado- el que estaba más activo y hasta se le escapó una exclamación de alegría luego de una gambeta a Guzmán que terminó en gol fue Caballero, seguramente aliviado luego del triunfo nigeriano que le quitó cierta responsabilidad ante una eventual eliminación prematura del Mundial.

Los tres futbolistas que se quedaron en el gimnasio atendiendo lesiones de distinta consideración fueron Mercado y Otamendi, ambos con traumatismos en el tobillo derecho, y Biglia, a quien le recrudeció una dolencia en la rodilla de la misma pierna.

Los ingresos de Armani y Pavón avanzan con el paso de las horas, así como la idea primigenia de afrontar el cotejo ante los nigerianos con línea de cuatro y un probable acceso a la titularidad de Higuaín. Lo contradictorio del puesto de arquero es que Armani no es el mismo en los entrenamientos de la selección que en River, mientras que Guzmán, que terminó mal su temporada en Tigres, de México, mejoró mucho sus prestaciones en las prácticas.