La selección de Corea del Sur está más que preocupada con las pocas horas de oscuridad que tienen los días en San Petersburgo. Como la calma de la noche transcurre en apenas un par de horas, la luz del sol se aparece en medio de la noche... o del descanso.

Por eso una vez instalados, los coreanos se ocuparon en buscar cortinas negras para las ventanas y a tratar de tapar cualquier "agujero" por donde se pueda filtrar la luz del día, para que los jugadores puedan descansar.

Pero no sólo la cuestión solar los preocupa, si no que además tienen miedo a resfriarse por la amplitud térmica que existe allí a esta altura del año. El amplio rango de temperatura va desde los 7 a los 25 grados, llueve y así es fácil resfriarse...

Por eso, la Asociación de Fútbol de Corea creyó que lo mejor era que los jugadores se sintieran secos para no enfriarse ante la baja temperatura de la mañana; por eso encargó por cada jugador cuatro mudas y juego de ropa.