Tal vez, Sergio Romero cuente con información privilegiada, o sepa quién será el entrenador "oficial" de la Selección Argentina en los próximos meses, y ya sepa cuál es el pensamiento y qué jugadores convocará. El arquero hoy suplente de Franco Armani tuvo una afirmación que, a esta altura de las circunstancias y de todo lo vivido, es más que temeraria: "Mis amigos se tomaron un descanso pero van a volver a ponerse la camiseta de la Selección".

Pero el arquero, en sus elogios hacia sus amigos fue más allá. A pesar de ser una generación en la que sólo algunos pudieron festejar algo, como el oro en los Juegos Olímpicos de Beijing de 2008, en el cual participaron Lio Messi, Sergio Agüero, Ángel Di María, Juan Román Riquelme y Ever Banega, entre otros, incluído el propio Romero, calificó entonces a estos jugadores como una de las mejores de la historia del fútbol argentino.

"Esa es una camada de jugadores de las mejores de la historia de Argentina", sin sonrojarse ante la afirmación.

Sin dudas que Romero está muy identificado con el grupo de la selección que en el pasado Mundial de Rusia, y que sigue confiando en las condiciones de todos los futbolistas con los que ha vivido los últimos años en la selección.

Pero el tiempo y las oportunidades parecen agotadas para gran parte de aquel elenco que como punto máximo en un Mundial, alcanzó el segundo puesto en Brasil, tras perder la final con Alemania, en un recordado partido porque ese equipo nacional sí mereció llevarse la Copa.