El karma de los laterales continúa para Brasil. En la previa al comienzo del Mundial, el entrenador Tite se lamentó por la baja de la estrella del PSG, Dani Alves, quien quedó al margen de los 23 convocados por una rotura de ligamentos cruzados. La maldición se extendió al primer partido de la fase de grupo, ante Suiza, cuando Danilo sufrió un pinchazo en el cuádriceps de la pierna derecha y por lo tanto se perdió el segundo partido ante Costa Rica.

La historia no iba a quedar ahí. Porque, en la jornada de la víspera y en el juego que definía la clasificación a los octavos de final, Brasil volvió a sufrir una baja de suma consideración: a los 9 minutos del primer tiempo, Marcelo se vio obligado a pedir el cambio por un fuerte dolor en su espalda. El astro de Real Madrid dejó la cancha con evidentes signos de dolor y con lágrimas en sus ojos, ante el consuelo de sus compañeros.

Filipe Luis fue su reemplazante, por cierto de buen rendimiento, y quien se perfila para ocupar la posición de Marcelo en caso de que no pueda estar en octavos de final, cuando Brasil se mida con México.

La primera versión que circuló fue que el jugador de Real Madrid sufrió un espasmo en la espalda (un fuerte tirón) y rápidamente fue medicado por el cuerpo médico. Claro que, en las próximas horas, el jugador será sometido a un estudio médico más rigoroso, para conocer con exactitud la lesión que no lo dejó completar el partido que puso a su seleccionado en octavos de final.