Ataque por afuera, equilibrio en el medio. Aunque Jorge Sampaoli suele guardarse en la manga algún cambio de último momento, la elección de Eduardo Salvio y de la dupla Biglia-Mascherano entre los once que se perfilan para el debut mundialista del sábado denotan una parte de la fórmula para doblegar a Islandia, un rival absolutamente inferior en los papeles, pero que no debe ser menospreciado.

Salvio, sin dudas uno de los "mimados" por el técnico, le ganó la pulsada a Mercado, porque posee mejores cualidades ofensivas que el defensor de Sevilla. El ex Lanús no es un lateral derecho natural y su fuerte no es la marca, pero este "invento" de Sampaoli, pensado para enfrentar a equipos que adopten una postura defensiva, debería funcionar.

Su presencia en el amistoso ante Haití fue una prueba superada para Toto. Es cierto que pocas cosas podían salirle mal, ante la casi nula resistencia de los caribeños, pero también es verdad que en la recta final de la preparación convenció al DT.

De esta manera, Argentina contará con dos laterales -el otro es Tagliafico- bien lanzados en ataque. Ante este panorama, el técnico pensó en una dupla de mediocampistas centrales con más marca que juego: Biglia-Mascherano.

Y el que pagó los platos rotos fue Lo Celso, de buen rendimiento en el citado ensayo, el único de la preparación. Es decir que el técnico privilegió el orden, la marca y el equilibrio. Además, Masche deberá posicionarse bien cerca de los defensores centrales -Otamendi y Rojo- cuando el equipo se plante en territorio adversario.

Estas determinaciones de Sampaoli bien podrían variar cuando la exigencia del oponente sea mayor. Quizás contra Croacia, en el segundo compromiso, la receta ya sea otra. Y ni hablar sin nos toca enfrentar a algún peso pesado.