En Rusia, Uruguay va a ser más local que nunca. Y no solamente por el apoyo de los hinchas que irán a alentar a la Celeste en busca de conseguir el tercer título mundialista en su historia, sino por un motivo que repercute directamente en los compromisos que tendrá que afrontar el conjunto de Oscar Tabárez: Samara Arena, lugar en el que el seleccionado charrúa jugará ante el elenco local el 25 de junio, recibió un trozo del césped del Estadio Centenario.

Este gesto es un símbolo de la hermandad entre Rusia y Uruguay, de cara a la máxima cita mundialista que dará inicio el próximo jueves. El intercambio fue impulsado por el periodista Sergey Brilev, presidente del Instituto Bering-Bellingshausen para las Américas (IBBA), quien entregó personalmente el pan de césped a Nikita Kotin, joven promesa del fútbol ruso, ante la presencia de voluntarios que participarán en la organización de la competencia mundialista. Paralelamente al acto, Brilev entregó al gobernador de Samara, Dmitry Azarov, el mensaje de amistad que enviaron los uruguayos para simbolizar la unión cultural, junto con el simbólico regalo.

"Es magnífico poder presenciar un intercambio cultural entre dos países como Rusia y Uruguay. Nuestro objetivo que haya un choque de culturas entre los países latinoamericanos y europeos. Con ese motivo, propusimos este gesto entre los dos países. Para los que conocemos de fútbol sabemos que el estadio Centenario es un hito del fútbol mundial, el primer estadio mundialista de la historia. Por eso, para nosotros compartir un poco de un monumento histórico al fútbol en el Mundial que se avecina es gratificante", expresó Brilev.

Cabe destacar que el trozo de césped había sido tomado del campo de juego del Centenario, que fue designado por la FIFA como Monumento Histórico del Fútbol Mundial en 1983, el pasado 24 de abril. En esa ocasión estuvieron presentes el vicepresidente del IBBA, Gerardo Bleier; el embajador de Rusia en Uruguay, Nikolay Sofinskiy; el presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), Wilmar Valdez; el intendente de la capital uruguaya, Daniel Martínez; y el subsecretario nacional de Deportes de Uruguay, Alfredo Etchandy.

Así, el primer estadio mundialista y la historia charrúa tendrá su pequeño lugarcito en una de las sedes de la máxima cita en tierras rusas, donde Uruguay buscará volver a tocar el cielo con las manos.