Sin lugar a dudas, el hotel Princesa Sofía de Barcelona vivió una mañana agitada ayer. Es que Ariel Raber, uno de los hombres fuertes de la empresa Comtec (la que promocionó el partido en Jerusalén), se retiró del recinto con cara de muy pocos amigos, se subió a un avión privado y emprendió destino a Zurich, donde se ubica la sede de la FIFA. Y si bien en un principio se especuló con que iban a demandar a la AFA y le exigían a la entidad madre del deporte a nivel mundial la exclusión de nuestro Seleccionado por cometer un acto de "discriminación religiosa", algo que está penado por la organización, finalmente la tranquilidad llegó cuando la Federación israelí emitió un escueto comunicado de prensa en el que argumentaba que las acciones legales serán contra la Federación Palestina y no contra la que preside Claudio Tapia.

 

De todos modos, a pesar de la sonrisa por no pedir la sanción ante la FIFA, las malas noticias llegaron al búnker nacional cuando se enteraron de que Comtec le realizará una demanda penal por cancelar el amistoso a pocos días de la disputa. La misma llegaría a una suma cercana a los 15 millones de dólares.

 

Antes de llegar a tomar esa decisión, autoridades de la AFA estuvieron reunidas con Raber y le ofrecieron devolver el monto cobrado por el cotejo, sumado a tener los derechos de la Selección en la próxima doble fecha FIFA: es decir, poder organizar en cualquier parte del mundo y ante cualquier rival los dos partidos que le cerrarán el año a la competencia. La única salvedad era que no podía ser Israel el adversario ni tampoco disputarse en suelo israelí, algo que no aceptaron y por eso iniciarán la demanda penal.