El campeonato argentino es uno de las más destacados del mundo. Sus jugadores son codiciados por los mejores equipos del globo terráqueo. La esencia y el gen del potrero es anhelado en todos los continentes. A lo largo de la historia miles de jugadores brillaron, pero es necesario remarcar que un hombre potenció esa tendencia y cambió la lógica, transformando a Argentina en un semillero. La mención es para José Néstor Pekerman, un hombre desconocido hasta un 21 de septiembre de 1994, considerando que ese día marcó un antes y un después. Sí, hoy se cumplen 26 años de su aparición en las juveniles.

Con experiencia en las inferiores de Colo Colo y Argentinos Juniors, era nombrado como nuevo entrenador de la Selección juvenil en reemplazo de Reinaldo Merlo, hombre del riñón de Alfio Basile, quien había sido DT de la mayor. Una carpetita bajo el brazo con un proyecto innovador y las ganas de revolucionar las categorías menores por parte de la AFA fueron las claves para su asunción.

El Sub 20 venía de darle forma a uno de sus más notorios papelones en la categoría, con una eliminación en primera ronda en el Mundial de Portugal en 1991 y, lo peor, una conducta lamentable de los players conducidos por Mostaza, que en el partido con el conjunto local, sufrieron un categórico 3-0 y provocaron una mancha por un comportamiento triste, con un juego agresivo sobre el rival que derivó en las expulsiones de Claudio París y Mauricio Pellegrino y finalmente de un descontrolado Juan Esnaider, quien estuvo a punto de agredir físicamente al juez belga.

Esta conducta vergonzosa obligó a la AFA a buscar a una persona centrada que, principalmente, hiciera docencia, enseñándole los valores a los chicos que estaban dando sus primeros pasos en el fútbol. Situación que pasaba a ser prioritaria por sobre la deportiva.

Poco después de la designación de Daniel Passarella para hacerse cargo de la mayor y más allá de la fuerza del Kaiser para que el elegido sea otro, Julio Grondona depositó toda su confianza en José.El flamante DT juvenil entendió el pensamiento primario de la AFA aunque le quiso adosar resultados deportivos, pues consideraba que había material de sobra para volver a los primeros planos y hacer el intento de volver a subirse a lo más alto del podio como lo había hecho el equipo dirigido por César Luis Menotti en 1979, en Japón.

Y en el primer mundial, en Qatar, los cálculos de José se cumplieron. El equipo ganó el premio fair play; es decir que pasaba de ser una selección violenta a la más correcta del planeta. Y lo que más se celebró, el primer lugar en un campeonato con muy buenas selecciones. Argentina ganó ese mundial el 28 de abril de 1995. El resto ya es historia conocida…

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