El 8 de septiembre de 1998, Marcelo Bielsa fue anunciado para ocupar el cargo de la Selección Argentina, por pedido del director de selecciones nacionales, José Pekerman, en una nueva estructura que había armado Julio Grondona, tras el paso de Daniel Passarella en el cargo de DT albiceleste.

Bielsa había firmado contrato con el Espanyol de Barcelona, club al cual sólo pudo dirigir durante 10 encuentros, ya que cuando el DT llegó a España, a los meses recibió el llamado de Pekerman para que sea el entrenador de la Selección. Algo que de alguna manera Bielsa intuía, porque hizo poner una cláusula especial en el contrato con el club español, por si era requerido por AFA.

“Es una satisfacción personal y un desafío profesional asumir este cargo. Se trata de la tarea a la que le he dedicado toda mi vida y estoy orgulloso de poder participar de esta instancia en el equipo nacional”, había dicho Bielsa cuando comenzó a recorrer su camino como nuevo entrenador del seleccionado argentino.

Pekerman presentando a Bielsa como nuevo DT.

Por aquellos días, Grondona aclaró que “Bielsa se incorpora al proyecto de Pekerman”, como para que no haya dudas de que el único responsable de esta nueva etapa era Pekerman. 

“El sistema que se va a implementar es nuevo y sólo pedimos el apoyo de todos. Esto no es una broma, va en serio”, afirmó Grondona.

Este nuevo proceso tuvo como números finales un entrenador que dirigió 54 encuentros, con 35 victorias, 11 empates y 8 derrotas. Sumando cotejos oficiales como también los amistosos.

Claro, el porcentaje de derrotas es casi mínimo con respecto a las victorias; pero claro, fueron derrotas que valieron un campeonato, nada más y nada menos que un Mundial como el de Corea-Japón.

La imagen lo dice todo: Argentina quedaba afuera del Mundial.

Aquella Selección Argentina, que había pasado las Eliminatorias de manera brillante, llegó "fundida" al Mundial.

Así lo confesaron los propios protagonistas. Fue un equipo sobre entrenado, encerrado en una lógica futbolística de la cual Bielsa jamás se iba a apartar, aunque quedara afuera del Mundial. 

Argentina se había convertido en el candidato de todas las selecciones para llevarse la Copa del Mundo; sin embargo, al momento de la verdad, el equipo parecía totalmente desgastado, como envejecido; con lesiones, desconfianzas y sin ideas claras para jugar. 

El encuentro con Suecia fue determinante. Argentina necesitaba ganar, y apenas pudo empatar un partido que en verdad, el conjunto albiceleste había generado muchas situaciones de gol. Tras la frustrada actuación en el Mundial, Bielsa se "internó" por largo tiempo en su casa de campo; y tiempo después fue ratificado en su cargo.

Mirá el video del partido con Suecia


Esa confirmación le permitió a Bielsa y a un grupo de jóvenes futbolistas, llevarse el Oro Olímpico en los Juegos de Grecia de 2004. Ganó los seis partidos que disputó, conquistó 17 goles y no le convirtieron.

La felicidad en el rostro de Marcelo Bielsa, con el oro en el bolsillo.

Mirá el video de la final Olímpica

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