Argentina tiene una vida extra, un "bonus track"... Cuando todo parecía perdido, el triunfo de Nigeria le abrió un camino alternativo a los dirigidos por Jorge Sampaoli. El martes habrá que aprovechar la oportunidad frente, precisamente a Nigeria, que también buscará el pase a octavos de final. Así estamos los argentinos: ayer alentábamos a los africanos y en unos días querremos verlos por el piso... Por el piso, precisamente, está nuestra selección.

La imagen ante Croacia dio pena. Un equipo abatido, destrozado, sin alma, sin rebeldía, sin juego, sin fútbol, sin patear al arco, sin ideas de parte del DT... ¿Cómo hacer para cambiar ese rumbo? La pregunta es muy difícil de responder. 

¿Cómo hace?

Argentina tiene que ganar. El tema es cómo hace para ganar, después de ver como algunos jugadores se arrastraban en el campo de juego. El partido del martes es uno de esos que se ganan "con la cabeza y no con los pies".

Todos nos preguntamos ¿qué le pasa a Messi?. Es evidente que le pesa el hecho de no poder conseguir con Argentina lo que logra con Barcelona. Sabe que hay una dependencia muy grande para lo que pueda hacer el equipo en el campo de juego y cuando no le salen las cosas, se derrumba. ¿Está deprimido? Tal vez haya temas personales que uno no conoce y estaría fuera de lugar opinar sobre eso. Al fin y al cabo, ¿no tiene derecho a estar deprimido si hay alguna situación que lo afecta?. Claro que tiene ese derecho, porque en algún momento de nuestras vidas todos atravesamos situaciones complejas de resolver.

Cuando expresamos que el partido del martes se gana "con la cabeza" queremos dejar en claro que son esa clase de situaciones límites en las que la presión suele jugar en contra, cuando no hay respuestas desde lo anímico. La presión de Messi es entendible, porque todos esperamos más de él. Y el principal problema es que sus compañeros siguen esperando todo de él y los cuerpos técnicos que pasan también esperan todo de él...

Los compañeros notan que a Messi no le salen las cosas y decaen en su rendimiento. Y el "10" se contagia y así es un desastre generalizado. Muchas veces Messi salvó a Argentina (ejemplos, Irán en el Mundial 2014 y los 3 goles a Ecuador para clasificar a Rusia), pero nunca sus compañeros lo salvan a él. 

No están convencidos

La sensación que deja es que Messi piensa durante el partido "si meto el pase, la pelota no le va a llegar a mi compañero", y otros jugadores piensan "no voy a ir a buscar la pelota, porque no me va a llegar y se viene la contra de ellos...". Se nota que no están convencidos de lo que hacen (gran culpa del DT , entre otras cosas), que no transmiten energía positiva, y que no generan "miedo" en los rivales. Y éstos sacan provecho de todas estas cosas para "agrandarse".

Llegó un momento decisivo. Será cuestión de que se junten jugadores, cuerpo técnico y también los dirigentes, grandes responsables del descalabro del fútbol argentino de años a esta parte. Que cada jugador le diga en la cara al resto si están en condiciones anímicas de enfrentar "una final", si están seguros de que podrán soportar adversidades. SI ALGUNO CONSIDERA QUE NO ESTÁ PARA JUGAR, ¡QUE LO DIGA!. Sea Messi, Agüero, Mascherano o los nuevos. A los jugadores se les pide "huevos". Y hay que tener "huevos" para decir "no estoy para jugar". Aunque después lluevan las críticas, sería muy sincero.