Por Penélope Canónico
@Penny_Lupe 

Se suspendió el partido amistoso entre Argentina e Israel. La decisión que tomó la AFA cayó como un balde de agua fría en medio de la oscuridad. La noticia no deseada se conoció en el Estado deIsrael cerca de la medianoche. Causó sorpresa, estupor y tristeza. Nadie imaginaba esta determinación, a pesar de las reiteradas protestas que buscaban evitar el enfrentamiento futbolístico.

Muchos isralíes amanecerán con la novedad. En medio de los 70 años de independencia, celebraban la presencia de la figura de Messi en Jerusalén. Respeto y admiración puede escucharse cuando hablan del número 10. Es muy querido. Muchas veces, Argentina es sinónimo de Messi. "Tengo la esperanza de que el partido se juegue. Para nosotros Messi es como un Dios", destaca Ron, ciudadano israelita que vive en Tel Aviv.

Los intentos por cancelar la suspensión del partido fueron inevitables. A pedido del Ministro de Cultura, Miri Regev, el primer ministro Benjamin Netanyahu llamó telefónicamente al presidente Mauricio Macri. Quién sabe si surtirá efecto. Lo cierto es que la tristeza está presente en los rostros, pero la expectativa por un cambio se mantiene entre algunos.

34 mil entradas vendidas en 20 minutos para asistir al estadio Teddy Kolllek de Jerusalén donde la selección argentina iba a enfrentarse contra el equipo nacional de Israel, ilustra el entusiasmo que había por presenciar este amistoso. La venta duró muy poco. Ahora, el sueño de gran parte de los isralíes también se acabó en cuestión de minutos.