El gol de Kane para el 2-1, cuando prácticamente no había más tiempo en el juego ante Túnez, hizo que la jornada del martes sea a pura felicidad para el seleccionado de Inglaterra: los
típicos trabajos regenerativos lejos estuvieron de ser los habituales, pues los jugadores se
relajaron en un piscina jugando encima de ¡unicornios inflables!