De entrada, Dinamarca demostró estar más comprometido con la pelota y salió en búsqueda del primer gol del partido. Y lo encontró. A los siete minutos, Christian Eriksen entró solo por el área grande y, de volea, sorprendió al arquero australiano que nada pudo hacer para frenar el balón. 
Australia fue por el empate pero en ningún momento generó una situación neta de gol ya que los daneses se cerraban bien atrás y salían de contrataque. Pero tras un córner desde la derecha de Australia, el árbitro no vio una mano de Poulsen dentro de su área y desde el VAR le avisaron que revise la jugada. El juez del encuentro la analizó y cobró penal para los oceánicos. Jedinak se hizo cargo del tiro desde los once pasos y lo canjeó por gol.