Hasta ese momento, el 1-6 con Checoslovaquia en Suecia 1958 era la peor mancha del fútbol argentino a nivel selecciones. Nadie pensó que ocurriría algo peor, más aún después de que en la década del '70 César Luis Menotti dio el puntapié inicial llevando al equipo de todos a ser prioridad. Por ese entonces éramos duros, pero aún no potencia. Gracias al Flaco, el iniciador, y Carlos Bilardo, el continuador, la celeste y blanca flameó dos veces en lo más alto del firmamento.

Pero hubo un día que se transformó en pesadilla. Donde la soberbia nos terminó llevando al peor de los golpes; algo que no estaba en los cálculos ni del futbolero menos optimista y que, a decir verdad, nunca había ocurrido. Fue el 5 de septiembre de 1993, cuando Argentina recibía a Colombia en el cierre del grupo clasificatorio rumbo a Estados Unidos 1994.

Para evitar el Repechaje contra Australia no cabía otra alternativa: había que ganar. Una igualdad nos dejaba casi en la Reválida, salvo que Paraguay se destacara con una victoria por cuatro goles en Perú. La derrota nos dejaba con enormes posibilidades de terminar mirando el Mundial yanqui por TV.

Mucho no preocupaba la segunda colocación porque, en un Monumental repleto, con toda la presión y la jerarquía del equipo, nadie pensaba que se podía tomar el café más amargo de la historia. Encima Argentina llegaba como bicampeón invicto de la Copa América, la Copa FIFA Confederaciones y la Artemio Franchi. Y había un dato tranquilizador: el equipo albiceleste jamás había caído de local por eliminatorias.

Pero siempre hay una primera vez y Colombia dio prueba de ello. Lo que no estaba en los cálculos de nadie era un 0-5 que nos dejó más helados que la tarde en el país. Y tampoco se podía entender la escenografía de algunos hinchas argentinos, molestos por la actuación, gritando "ole" ante el toqueteo visitante, y a la mayoría en silencio, preguntándose con desesperación "¿cómo va Paraguay?". Es que un triunfo guaraní nos dejaba siquiera sin Repechaje. Afortunadamente Perú, nuestro verdugo en 1969 y que casi repite en 1985, jugó para nosotros y con el 2 a 2 impidió que la Albirroja se posicione segunda.

Esa igualdad ajena representó el único momento de explosión local en el estadio de River. Argentina, que había arrancado la jornada con 7 puntos y una diferencia de gol de +3, cerró el grupo con -2. Asegurada la chance con los australianos, el público hizo notar su bronca después de bailar la cumbia más triste y sufrir la magia de Carlos Valderrama y los dobletes de Freddy Rincón y Faustino Asprilla y el tanto del Tren Adolfo Valencia. Y se sintió un grito de guerra: el "Marado, Marado..." que fue el comienzo del regreso más esperado del Diego para sacar las papas que habían quedado en medio del fuego hace exactamente 27 años. 

Comentarios

Ver más productos

El día que Boca se apoderó del mundo

El día que Boca se apoderó del mundo

Diego Armando Maradona y el último mundial

Diego Armando Maradona y el último mundial

Cuentos de buenas noches

Cuentos de buenas noches

Astrología: claves para conocer tu futuro

Astrología: claves para conocer tu futuro

Lo que querés saber sobreNéstor Kirchner

Lo que querés saber sobreNéstor Kirchner

ATR: el boom del placer

ATR: el boom del placer

Atención emprendedores: cómo vender más a pesar de la crisis

Atención emprendedores: cómo vender más a pesar de la crisis

Para aprender con los chicos

Para aprender con los chicos

¡Más crianza menos terapia!

¡Más crianza menos terapia!

Descubrí tu destino con Mia Astral

Descubrí tu destino con Mia Astral

Ver más productos