La Copa América transitó su cuarto día y todavía no logró “prender” en los habitantes de las ciudades ni en los hinchas. Ya lo vivimos en Salvador, pese a que el clima en el estadio Arena Fonte Nova fue realmente digno de un Mundial, y ahora en Belo Horizonte, una plaza bien futbolera pero que no acusó recibo de esta gran cita continental de selecciones.

En la capital del estado de Minas Gerais, bien conocida por los argentinos por sus populares y coperos equipos Cruzeiro y Atlético Mineiro, para sorpresa de todos los enviados especiales, no se vive un ambiente de fiesta y expectativa por este torneo.

Belo Horizonte, este lunes. Ni una bandera alusiva a la Copa América.

Llamó la atención, también, la ausencia de carteles, banderas o banners con el logo identificatorio de la Copa América 2019. Raro, porque en esta clase de evento es un clásico “decorar” los postes de alumbrado público de las ciudades, con referencias del certamen.

No hubo un solo brasileño, desde choferes de taxi, mozos o empleados de locales comerciales que no nos preguntara “¿cuándo juega Argentina?”. No tienen ni la menor idea de cuándo se presentará el elenco dirigido por Lionel Scaloni ante Paraguay en el imponente Mineirao.

La zona turística de Belo Horizonte, sin referencias al torneo.

Y así como el campeonato de selecciones más antiguo del mundo no logra seducir a los “belo-horizontinos”, mucho menos parece haber captado la emoción de los hinchas argentinos.

En esta urbe de casi 3 millones de habitantes, los simpatizantes de la Celeste y Blanca brillan por su ausencia. A diferencia del Mundial de Rusia, en el que casi 30 mil fanáticos de la Selección dieron el presente, aquí casi que no se ve a nadie con la camiseta nacional. Y si comparamos con la invasión argentina en el Mundial de Brasil 2014, la diferencia es abismal.

Un solitario pibe, hincha de la Selección en Belo Horizonte.

A menos de dos días del crucial choque ante los guaraníes, la temperatura (de hinchas) en Belo Horizonte sigue baja. Habrá que ver cuál será la respuesta de los siempre fieles seguidores de la Selección en el mítico Mineirao.

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