Hay un motivo enorme para inflar el pecho: Argentina le ganó a Brasil con gol de Messi aunque terminó haciéndole precio. A la vez, hay muchas explicaciones por las que el hincha puede ilusionarse.

El equipo rinde como tal, juega al fútbol, tiene variantes, no es egoísta y cuenta con una impresionante jerarquía individual. Pero ante todo, Lío está feliz. Tras cumplir la sanción impuesta por la Conmebol, se insertó en un grupo que venía rindiendo en gran forma.

Lo hizo sin ningún problema, acoplándose al equipo, sintiéndose uno más y sin el peso de tener que sacar las papas del fuego.

Son todas conclusiones que deja un convincente, merecidísimo, aunque exiguo 1 a 0 sobre nuestro clásico adversario, para tomarse una especie de revancha de la caída en Copa América, donde hubo síntomas de que se estaba en el camino correcto.

Lionel Scaloni también es el gran ganador. Contra un país futbolero tomó el desastre que dejó Sampaoli y empezó a construir un equipo serio. Hay aciertos suyos como De Paul, Paredes, Ocampos y Lautaro Martínez.

También el funcionamiento, que le permitió reducir a Brasil a la mínima expresión en un segundo tiempo donde el resultado no se amplió porque el Penta tiene la suerte de contar con el mejor arquero del mundo.

Poca paridad

Hasta los 13 minutos pasó de todo. Iba uno y respondía el otro. Tuvo un penal uno y enseguida el otro. Lo bueno es que ellos fallaron y nosotros, aunque en segunda instancia, no.

Primero se equivocó feo Foyth y llegó la pena máxima que Gabriel Jesús desvió. Enseguida, Messi fue víctima de infracción de parte del ingenuo Alex Sandro y se hizo cargo del remate desde los once metros encontrando la buena respuesta de Alisson. Pero el rebote le quedó a La Pulga, quien empujó a la red.

A partir de allí, empezó otro partido: el que tuvo como protagonista exclusivo a Argentina, que por esas cosas que tiene el fútbol, debió conformarse con la ventaja mínima.

Los salvó Alisson

Argentina superó en todos los sectores a Brasil. Andrada jamás imaginó que tendría una de las tardes más tranquilas. En cambio del otro lado, el arquero del Scracht le sacó dos pelotas impresionantes a Messi y una espectacular a Paredes a la vez que Otamendi no llegó a conectar por el segundo palo un centro de Lío; Lautaro se lo perdió solito en el area chica y un remate de Guido Rodríguez promovió una carambola que casi termina adentro del arco.

Argentina fue sólida, de salida rápida y constante llegada. Le faltó punch. O que Brasil ponga debajo de los tres palos a un guardavalla más terrenal.

Si esto hubiera pasado, hoy el mundo estaría hablando de una paliza del equipo de Scaloni sobre el de Tite. De todas maneras, fue suficiente para disfrutar de manera especial un triunfo así y acompañada por una actuación que permite ilusionarnos.