No fueron 8, fueron los 23. Día a día se van conociendo cada vez más detalles de la fiesta de los jugadores de México, en la cual participaron prostitutas. Pero ante la opinión pública sólo un grupo reducido quedó "escrachado" con fotos y videos. El resto se salvó de que quedara registro alguno; lo que generó una disputa interna en el plantel de la selección, porque un grupo acusa al otro de dejarlos solos, de traiciones y que aquellos que no aparecen en las filmaciones tendrían que haber aceptado la participación de dicho festejo.

Aseguran que los futbolistas tuvieron el cuidado de dejar sus celulares en la puerta de la "fiesta", pero algunos invitados de afuera, no fueron tan precavidos y en pleno jolgorio, sacaron sus celulares y comenzaron a filmar.

Un día antes del evento había sido el cumpleaños de Javier Hernández y los tres capitanes del equipo, Rafael Márquez, Andrés Guardado y Guillermo Ochoa consiguieron alquilar una lujosa casa. Así aparecieron los jugadores, amigos, amigas y las prostitutas.

La Federación Mexicana de Fútbol habría salido al rescate de gran parte del plantel, asegurando en sus informaciones en "on" como en "off", que sólo 8 jugadores protagonizaron esta historia; que el resto no participó.

"Estuvieron los 23. Salieron del estadio Azteca en camionetas y se fueron a la casa. Cenaron ahí. Sé que hubo mujeres", comenta por lo bajo uno de los invitados de los futbolistas que asistieron al jolgorio. "Algunos llegaron a diferente hora y otros, obviamente, se fueron yendo en el transcurso de la noche", apuntó un segundo participante.

"Te aseguro y afirmo que fueron todos. Fue algo planeado. No hubo ninguna mujer pagada. Eran libres", asegura uno de los miembros del combinado, que pidió guardar su anonimato por miedo a represalias. Algunos medios mexicanos han afirmado que las mujeres de la fiesta son prostitutas. Esta versión ha sido desmentida por varias de las fuentes consultadas.

La casa, ubicada en la elegante zona de Las Lomas de la ciudad de México, también recibió al equipo de seguridad que resguardó a ciertos futbolistas. "Era una fiesta normal, había de todo, agua para el que no quisiera tomar alcohol, hubo algunos que no tomaron nada. Eran amigas, no escorts", asegura uno de los familiares cercanos a uno de los jugadores involucrados.