Por Ignacio Bregliano

La invitación que Juan Martín Del Potro tiene a su disposición para jugar el Argentina Open en el mes de febrero en el Buenos Aires Lawn Tennis Club, podría significar claramente para el 2022 que se aproxima, un punto de quiebre en cuanto al futuro del tenis. A partir de allí y si se llega a dar el regreso de la Torre de Tandil a los courts, el análisis tomará un rumbo o sino se quedará en el día a día habitual, que tiene a Diego Schwartzman y a la rosarina Nadia Podoroska como las máximas raquetas nacionales y únicos abanderados ostensibles para la intentona de algo distinto en el próximo año.

Tras un irregular 2021, que tuvo el retiro del “Ensaladero” Leo Mayer; el cambio de capitán del equipo de Copa Davis; la clasificación de la Argentina para intentar pelear por lo groso en el máximo torneo mundial y el reconocimiento para el Peque con el Olimpia de Oro por lo hecho en 2020 y no por lo de este año que termina, la luz de esperanza que se abre si es que Delpo lograse regresar en buena forma es muy atrayente. Cuestión que invita al entusiasmo y la reflexión.

En el 2016, Mayer se dio el gusto de escribir su nombre en la historia grande.

Del Potro, inactivo desde julio de 2019 y luego de haberse sometido a cuatro operaciones en su rodilla derecha, es hoy un faro en el medio de la oscuridad de un imponente mar, es un oasis en el desierto. Schwartzman (finalizó el año en el escalafón 13º) no puede por si solo y quienes están detrás de él, están muy lejos en el escalonamiento mundial y han tomado rumbos diferentes para su carrera, alejados de los puntos importantes para el ranking y asimismo muy lejos del nivel requerido para jugar los grandes certámenes.

Como no ilusionarse si es que Martín Jaite, uno de los directores del Argentina Open, lograse utilizar esa “wild car” reservada para el tandilense. El ex número 3 del mundo y campeón con la Argentina de la Copa Davis en 2016, es capaz de despertar algo distinto claramente. Más allá que luego se verá en qué condiciones vuelve a las canchas, la Torre invita desde el vamos a soñar. Y lindo será verlo competir en la arcilla de Palermo, donde el Peque deberá revalidar su única alegría en el 2021 y donde además estará como una linda medida el austríaco Dominic Thiem (15º).

El torneo de Buenos Aires no deja de ser un ATP 250 pero la cosa pasa por verlo a Delpo nuevamente pegándole a la pelotita y compitiendo. Esto hasta abriría un lindo debate para el nuevo capitán de la Davis, Guillermo Coria, de cara a la serie con República Checa que se jugará al poco tiempo, en marzo.

Aunque el historial favorece a los europeos, con cinco triunfos en seis enfrentamientos, Argentina parte como favorito en la serie que se disputará ya que Jiri Vesely, número 83 del mundo, es el único checo que se encuentra dentro del Top 100.

Tras el sufrimiento para doblegar a una débil Bielorrusia, nada está garantizado en la Davis. Recordemos que la impensada inicial derrota del Peque, que luego se logró revertir, había puesto en duda la clasificación y además despertó, con el triunfo consumado, un desahogo tremendo para Schwartzman, quien se había sentido muy atacado por esos días.

"Me han llegado a escribir que no juegue más al tenis y que no vuelva nunca más a Argentina. Eso es lo malo que tienen las redes sociales. La crítica malintencionada duele mucho", confesaba el Peque allá por septiembre, aunque luego advertía que "mi nivel en la Davis, no llegó a su techo".

El año del Peque no fue del todo bueno. Más bien tuvo bastantes altibajos y la muestra clara de eso quizá fue la que se dio hace unos días en la entrega de los Olimpia. A la primera raqueta del país se la premió por lo hecho en el 2020 pero no por lo sucedido durante esta temporada. Si bien estuvo lógicamente en la terna de tenis, el premio de Plata quedó en manos de Horacio Zeballos.

El doblista por excelencia. Llegó al Master y cosechó títulos, con lo cual el Olimpia era suyo.

Algunos datos para tomar dimensión de lo que sucedió con Schwartzman. Si bien, como mencionamos es el tenista principal del país y el mejor sudamericano, su inestable ranking durante el año grafica lo que fue su temporada: finalizó trece pero nunca pudo acercarse a los diez primeros, incluso hasta en un momento del año (última semana de octubre) cayó por detrás del suizo Roger Federer, quien para ese entonces estaba inactivo hacía bastante tiempo.

Sólo ganó un certamen, el mencionado en Buenos Aires. Y luego fue finalista en Amberes, donde perdió con el italiano Jannik Sinner. Le costó superar las series de cuartos de final, cosa que también quedó evidenciada en los Juegos Olímpicos, cuya despedida de la máxima cita deportiva fue con una actuación opaca y con quejas hacia las autoridades respecto a los horarios (no, sin razón) en los que se jugaban los encuentros.

En Australia, el primer Grand Slam del año, no pudo superar al ruso Aslán Karátsev (114 del mundo en ese momento) y fue duramente eliminado por un contundente triple 6-3. Un jugador proveniente de la qualy lo despidió, piedra con la que también iba a tropezar en la tercera ronda del Abierto de los Estados Unidos. En Roland Garros su ilusión se encontró con Rafael Nadal en cuartos de final. Y a Wimbledon llegó con el mejor escalafón del año (11º) pero perdió en tercera ronda.

Así y todo, el Peque entregó algunos chispazos propios de su talento y también presentó batalla en muchos de los encuentros en los quedó evidenciado que su principal enemigo siempre fue su propia irregularidad.

Del otro lado del análisis de La Gioconda para este 2021 que se cierra, está la enorme cantidad de victorias que el tenis argentino cosechó en los Challengers (torneo de bajísima valía). El polvo de ladrillo le sienta bien a La Legión y quedó demostrado con los veinte títulos obtenidos a lo largo de 2021. Lo que marcó un récord histórico y que solamente fue igualado por el propio tenis criollo en 2007 y 2016 y por Francia en 2005. El abanderado fue Sebastián Baéz, quien ganó 6 certámenes.

¿Alcanza con jugar en polvo de ladrillo gran parte del año? Por más trofeos y puestos escalados en el ranking que se consigan (Juan Manuel Cerúndolo fue el de mayor crecimiento), la mayoría de los torneos no se juegan sobre esta superficie. Una clara señal de una incorrecta decisión son los malos resultados conseguidos cuando los nuestros se alejan de la arcilla. Lograr colocar siete tenistas entre los cien mejores del mundo no es para todos los países. Pero el desbalanceo se produce cuando hay solo una guitarra principal y el resto solo toca afinado pero no sobresale.

La gestión Calleri-Zabaleta al frente de la Asociación Argentina de Tenis decidió que uno de los suyos, el Mago Coria, sea el reemplazante de Gastón Gaudio, quien estuvo al frente del representativo albiceleste en Copa Davis durante tres años. Pero no solo dependerá del buen ojo de Guillermo sino también de alguien que logre finalmente acompañar al Peque para llevar nuevamente al país a pelear por la Ensaledera.

Lo mismo que sucede en el circuito: se trata de llegar a la segunda semana de los grandes torneos. Se trata de meter, de vez en cuando, un zarpazo fuerte con alguna resonante victoria y no que todo recaiga solamente en Schwartzman. Para que uno de los principales deportes de la Argentina deje de ser como Luis Sandrini, que a veces te hacía reír y otras, llorar.

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