Es una historia de las muchas que hay en el deporte, donde la pasión por hacer lo que se ama va de la mano con lo que se debe hacer para mejorar el acontecer diario. Lejos de los grandes flashes y de los contratos millonarios, pero con una pasión que supera cualquier obstáculo que se le presente, el chubutense Joaquín Arbe logró el hito de conseguir su boleto para los Juegos Olímpicos de Tokio en la Maratón de Buenos Aires mientras reparte su tiempo trabajando como albañil. Una historia que merece ser contada.

A pesar de su primera pasión fue el fútbol, a los 12 años descubrió al atletismo en su Esquel natal y, desde ese momento, fue amor a primera vista. "A los 13 años corrí mi primera carrera un fin de semana en el que justo no había fútbol. Corrí con uno de esos pantalones desmontables con cierre y una polera de mangas largas, llegué segundo y me dieron un trofeo y una medalla. Ahí me di cuenta de que se llegaba más fácil a una copa corriendo que jugando un campeonato de fútbol y, por eso, empecé a participar un poco más", le contó en exclusiva a Depo el atleta de 29 años.

Luego, todo se fue dando, siempre en base a sacrificio, hasta llegar a su punto máximo: la clasificación a los Juegos Olímpicos el año pasado. “La verdad, no pensaba que iba a conseguir la marca que logré en Buenos Aires, sí pensaba correr en 2h13m, me tenía mucha fe. Entonces, la única manera de hacer una buena carrera en Buenos Aires, y lo charlé con mi entrenador Jorge Basiricó, era ir a prepararme a otro lugar. Por eso nos fuimos a Cachi, Salta. Nunca había entrenado en la altura, por lo que pude probar la sensación en la media maratón de Buenos Aires, donde pude mejorar mi marca y completarla en 1h02m56s. Después de eso, volví a ir a Cachi con mayor confianza y pensando en que era posible llegar a las 2h13m en la maratón. Pero no pensaba en que iba a conseguir la marca directa. Con mi entrenador habíamos pensado en hacer 1h06m y 1h06m30s la media, pero logramos hacerlo en 1h05m50s y la segunda parte de la carrera fue aún más rápida, pasando apenas la 1h05m. Nunca pensé que me iba sentir tan bien para correr a ese ritmo y, cuando llegué a los últimos tres kilómetros y vi que venía con un parámetro a mi favor, sentí una emoción muy grande, en el último kilómetro sabía que lograba el objetivo y lo hice llorando porque nunca pensé que me iba a salir la marca", describió Joaquín.

Claro, el momento de mayor emoción fue al cruzar la meta y saber que el sueño se hacía realidad: "Al cruzar la meta sentí esa sensación de que haber ido a entrenar dos meses a Cachi había valido la pena, me sentí muy satisfecho por todo lo que habíamos logrado en tan poco tiempo, porque preparar una maratón en ese tiempo es poco y nosotros pudimos conseguir una marca para los Juegos Olímpicos entrenando bien y descansando. Estoy muy contento y sé que podemos seguir mejorando".

Arbe estalla en lágrimas tras lograr la marca olímpica.

Sin dudas, el apoyo del Enard será importante de cara a la preparación para la cita olímpica: “Recibo apoyo del Enard. Antes lo había tenido un año en 2016, cuando gané la medalla de plata en el Iberoamericano de Atletismo en Brasil, y estuve becado un año con obra social. Pero luego me la sacaron y, este año, me vuelve a tocar porque pude lograr la marca para los Juegos Olímpicos. También pude obtener la medalla de plata en el Sudamericano de Maratón. El Enard, además de la beca, me ayuda con algunas cosas para poder hacer la preparación en Cachi, es un respaldo importante”.

A pesar de que la postergación de Tokio le cambió toda la planificación, Joaquín admite que no había otra salida: "Con esto del coronavirus se suspendió el Mundial y se postergaron los Juegos, y creo que fue la mejor decisión que se pudo tomar teniendo en cuenta la problemática global con la enfermedad. Sabía que podía ocurrir esta postergación, por lo que ahora estoy tranquilo, pensando en el año que viene, tratando de hacer lo que se puede en casa. Ahora estoy trabajando, por lo que no me preocupo demasiado por entrenar porque sé que no tengo nada hasta fin de año, con suerte”.

Sin embargo, la suspensión de toda la actividad le deja la sensación de que, lo que se perfilaba como un año soñado, termina siendo uno que pasará sin pena ni gloria. “Este, supuestamente, iba a ser mi mejor año, porque tenía el Mundial en Polonia, un Iberoamericano en España, un Juego Olímpico, pero todo cambió. El Mundial, supuestamente, se pasó para octubre, Tokio se postergó hasta 2021 y el Ibero está suspendido, por lo que de ser mi mejor año, pasó a ser un año perdido porque no voy a tener competencia”, manifestó con resignación el chubutense. 

El emblemático Obelisco, testo de la hazaña de Joaquín Arbe.

Construye su futuro

Si bien la parte deportiva de Joaquín Arbe es brillante, con múltiples campeonatos argentinos, sudamericanos e iberoamericanos, todo esto toma otra dimensión si te tiene en cuenta que, además de prepararse para destacarse como fondista, también utiliza sus conocimientos en la albañilería para, de a poco y aprovechando al máximo el tiempo libre, ir cnstruyendo su casa, donde vive con su esposa, tambien atleta, y sus tres hijos. “Desde los 16 años, cuando me enteré de que iba a ser papá, comencé a trabajar en albañilería con mi abuelo. Así que dejé de estudiar, comencé a trabajar y, a la par, también a entrenar. En ese momento trabajaba ochos horas por día y entrenaba en un solo turno y por la tarde. Cuando pasé al último año de juvenil en el sub 23, bajé un poco las horas de trabajo a seis o siete y podía entrenar una hora a la mañana y, luego de laburo, volvía a practicar a la tarde. Así estuve durante bastante tiempo hasta hace dos años", rememoró el atleta.

Y sus ganas de avanzar fueron y son tan grandes, que fue ampliando sus habilidades y es casi un hombre orquesta: "Siempre mi vida estuvo dedicada a trabajar de albañil, pero también aprendí de todo un poco como gasista, plomería general, electricidad, de todo. Esto lo puse en práctica en mi casa y comencé a ampliarla. Primero arranque con mi habitación, ya que antes estábamos en un mono ambiente. Después, cuando comencé a agarrar carreras por más plata, hice un baño adentro, porque lo teníamos afuera, y pude ir ampliando la parte de abajo, hacerles las habitaciones a los nenes y, si bien todavía me falta bastante, por lo menos ya están techadas. Con esto me ahorro la mano de obra y, cuando viajo para alguna carrera y gano algo de plata, le pago a mi tío para que vaya avanzando”.

Si no me tienen fe...

Una historia muy singular se dio con Joaquín y la marca de indumentaria que, hasta antes de la Maratón de Buenos Aires, lo vestía. "Hacía cuatro años que tenía un contrato de palabra con una marca de indumentaria (cuyas siglas son NB) y, antes de la media maratón, les había avisado que necesitaba calzado para esa carrera y el mismo no llegó a tiempo. Terminé corriendo con unas zapatillas de otra marca (las de la famosa 'pipa') que me prestó una amigo y me sentí muy bien, al punto que logré mejorar mi marca. Ahí se armó un revuelo, porque salió por todos lados que el atleta de NB había corrido con otra marca de zapatillas, a ellos no les cayó muy bien el asunto, pero yo no podía arriesgarme a que me vaya mal en una carrera como esa por un calzado que no llegó a tiempo, algo que no era mi culpa. Ya había hecho el sacrificio de dejar a mi familia para irme a otra ciudad a entrenar, la idea era correr bien y no podía perder toda la preparación por no tener un calzado de competición. Cuando terminé la segunda preparación en Cachi, le comuniqué a la marca que necesitaba calzado para correr la maratón, que era un campeonato nacional y sudamericano al mismo tiempo", detalló.

Y allí llegó el segundo desplante que, a la postre, no sólo fue el último sino, también, el que le abrió las puertas a una mejor oportunidad: "El calzado no llegó otra vez y no me quedó otra opción que avisarles que iba a tener que usar un calzado adecuado para una maratón, así que decidimos que no íbamos a seguir con el pacto que teníamos y me dejaron sin sponsoreo un día antes de la maratón de Buenos Aires. Le envié un mensaje a una gerenta de marketing (de la marca de la 'pipa'), explicándole la situación, y me mandó a un local de la marca a buscar un calzado para correr la carrera. Al otro día corrí la maratón, me sentí muy cómodo con las zapatillas, pude lograr la marca olímpica y hacer mi mejor registro, algo que era impensado”.

¿En qué terminó la cuestión? En que la conocida marca estadounidense decidió sponsorear a Arbe, con el que firmó un contrato por dos años. Y, a la luz de los resultados que obtuvo, parece haber sido la opción indicada.

Por Crisitan Re

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