Con PCRs negativos 96 y 72 horas antes de tomar un vuelo desde California hacia Tokio, nuevos controles tras el aterrizaje y toneladas de ansiedad acumulada, el surfista marplatense Leandro Usuna desembarcó en territorio nipón y se instaló en la Villa Olímpica con las expectativas bien altas y la cuenta regresiva en marcha hacia el 25 de julio, fecha prevista para el histórico estreno del surf en los juegos 2020.



Usuna, de 33 años, será el primer argentino olímpico en surf, una de las cinco disciplinas que debutarán en esta edición, y a su ilusión personal de pelear por los puestos más altos le suma la de ver cómo la gran pasión de su vida se convierte en "uno de los deportes con más protagonismo" en esta edición.

Campeón del mundo en 2014 y 2016 de la Federación Internacional de Surf (ISA), Lele  consiguió el ticket a los Juegos gracias a un guiño del destino: heredó la plaza del peruano Lucca Mesinas, que obtuvo la clasificación un mes atrás en el Mundial de El Salvador, y liberó de ese modo la que ya había conseguido al obtener la medalla de oro en los Panamericanos 2019, en los que el argentino fue segundo.
Usuna tiene el privilegio de participar en el debut olímpico de la disciplina.


"Yo había ido a los Panamericanos a buscar la clasificación, y aunque quedé segundo contra Lucca, finalmente fue la llave. En El Salvador sabía que tenía chances, fui a buscar una plaza, y también sabía que los peruanos eran mis amigos, porque si a ellos les iba bien podía liberarse un lugar y entrar", contó Usuna.



" Fue un escenario muy particular, con cada uno de los deportistas preparándose como pudo. Yo no pude volver a Argentina y decidí viajar a California, donde corrí un torneo en el que me fue bien, y donde tengo amigos y familia porque viví acá tres años cuando era chico", explicó.

En California entrenó junto al chileno Manuel Selman, otro de los clasificados para los Juegos, y dedicó muchas horas a probar y elegir las tablas más adecuadas para las olas de Tsurigasaki, en la prefectura de Chiba, situada sobre el Pacífico, a unos 90 kilómetros al este de Tokio. "Conozco Japón, conozco bastante la ola en la que vamos a competir, es una ola con mucha fuerza, y por eso pedí tablas chicas, más anchas", contó.



Según explicó, por protocolo, deberán esperar en la Villa Olímpica hasta el martes junto al entrenador Martín Iatauro, y recién entonces podrán pisar la playa para entrenar. Superada la espera, llegará la hora de la verdad: "La competencia empieza el 25, y dura hasta el 2 de agosto. Es un período de espera para aguardar las mejores condiciones de mar".

Para el argentino, "sin dudas el nivel de surf va a ser increíble, porque para cada surfista fue muy duro clasificar" en el contexto de la pandemia por el coronavirus y la postergación de los juegos. "Tengo mucha ansiedad y mucha emoción. Van a estar los mejores, y es buenísimo porque hay competidores de todo el mundo", dijo Usuna.

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