De los grandes nombres que surgieron -y que siguen apareciendo- en el automovilismo argentino, ocupa un lugar preferencial. Contemporáneo del enorme Juan Manuel Fangio, tiene el privilegio de haberle dado la primera victoria en la Fórmula 1 a Ferrari y de ser el único piloto de nuestro país en ganar las 24 Horas de Le Mans. Y un 5 de octubre, pero de 1922, nacía en Arrecifes José Froilán González, una verdadera leyenda de los fierros.

El Cabezón estuvo ligado desde pequeño a la pasión por el automovilismo. De arranque, por haber nacido en la Cuna de Campeones, donde no paran de salir exponentes de primer nivel representados, en la actualidad, por Agustín Canapino, Valentín Aguirre, Norberto Fontana y los Di Palma, sólo por nombrar a algunos.

Sus padres lo enviaron a vivir un colegio de curas, a quienes acabó haciendo de chofer. Su tío había muerto corriendo carreras y por eso su familia no quería que Pepe siguiese sus pasos. Corrió entonces con seudónimos, ganó dos pruebas, su padre lo descubrió y lo echó de casa. Pero el Toro de las Pampas no dejó el automovilismo, sino que se hizo amigo de Fangio y juntos fueron becados por el entonces presidente Juan Domingo Perón para ir a competir a Europa.

El primer gran hito de Froilán: darle el bautismo triunfal a Ferrari, la marca más legendaria de la F1.

“Veníamos del campo, de manejar los arados, yo manejaba camiones”, recordó Froilán. “Perón nos dio el cargo de delegados obreros y cobrábamos 800 dólares. Cuando vino la revolución de 1955, a la mierda con los delegados obreros. Para salir del país pedíamos permiso”, contó alguna vez con su particular bonhomía.

Froilán debutó en la Fórmula 1 en 1950 con Maserati. El 14 de julio de 1951, en su segunda carrera con Ferrari, hizo que la escudería del Cavallino Rampante venciera por primera vez en una prueba. “Corrí de casualidad en Silverstone. Me ofrecieron el auto, un Ferrari, porque uno de los pilotos de ellos se había roto una pierna. Ni dormí esa noche, y al día siguiente lo probé en las calles de Reims. No anduve mal, pero tuve que darle el auto a  Alberto Ascari en plena carrera y terminamos segundos. ¿Quién iba a pensar que la carrera siguiente la iba a ganar? Terminó siendo el circuito en el que gané más carreras. Y no porque me gustara más que otros. Simple casualidad”, contó. Aquel año acabó tercero en el Campeonato de Fórmula 1, mientras Fangio lograba el primero de sus cinco títulos.

En 1954, otra vez con Ferrari, Fangio fue campeón y González subcampeón. Ese mismo año Pepe se convirtió en el único argentino que ganó las 24 Horas de Le Mans, la carrera más difícil de su vida. “Casi toda la carrera fue con lluvia y niebla. Y de las 24 Horas me pidieron que manejara la mayoría, así que anduve como 17 horas con ese auto. Le pusieron una bolsa de arena mojada para que tuviera más agarre. Hubo muertos, lluvia hasta la madrugada, en la última parada el auto no arrancaba…”, recordó el Cabezón sobre aquella epopeya ingualable.

El cabezón concreta otra de su obras maestras: ganar las 24 Horas de Le Mans.

A los 90 años, el cuerpo de José Froilán González dijo basta luego de pasar dos meses internados por problemas respiratorios que lo terminaron derrotando pero, a la vez, iniciando la leyenda de un fuera de serie. 

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