El 7 de noviembre de 1970 no es una jornada más para todos los amantes del deporte, pero puntualmente del boxeo. Es que en una lluviosa Roma, en el Palazzo Dello Sport y ante la presencia de más de 18.000 espectadores, un joven santafesino de 28 años logró silenciar a todo el estadio, transformó abucheos e insultos por ovación total y entró en la historia grande del pugilismo argentino e internacional. Contra todos los pronósticos, Carlos Monzón mandó a dormir en el duodécimo asalto al italiano Nino Benvenuti para consagrarse campeón del mundo de los medianos del Consejo Mundial de Boxeo.

Monzón mandó a dormir a Benvenuti (Archivo Diario Crónica).

Y para su suerte, menos mal que "lo mandó a dormir" a su rival, puesto que si llegaba a las tarjetas, los tres jurados, el francés Georges Condré y Aime Leschot, de Suiza y el referí alemán Rudolph Drust (también llevaba tarjeta) en forma insólita, tenían ventaja para el monarca, quien estaba recibiendo una tremenda golpiza.

Poca esperanza

Al momento de subirse al ring en suelo italiano, Monzón ostentaba un récord que era envidia para todos, con 80 presentaciones de las que solamente había perdido 3 (ante Antonio Aguilar, el español-nacionalizado brasileño Felipe Cambeiro y Alberto Massi, de las que se había desquitado). Sin embargo, a pesar de la gloria regional que tenía donde ya era monarca de los mediano, pocos imaginaban que podía dar el gran golpe contra un Benvenuti que reinaba la categoría desde dos años antes de esa presentación tras vencer a Emile Griffith, el brillante estadounidense que marcó una época en el deporte de los puños.

Los únicos que presagiaban el triunfo eran los periodistas de su Santa Fe natal. Los porteños, por caso, no le tenían fe puesto que destacaban que "nunca había llenado el Luna Park" a pesar de tener una "escopeta" en su mano derecha. Y para graficar aún más la poca esperanza que le tenían, ninguna radio líder que transmitía el boxeo con frecuencia adquirió los derechos para pasarla. "No tiene sentido, va a ser un papelón", argumentaban.

Días después del éxito, Monzón visitó la redacción de Diario Crónica (Archivo Diario Crónica).

Días antes del gran pleito, Monzón viajó con su equipo de trabajo: Amilcar Brusa (su entrenador), Juan Carlos Lecture (su promotor) y el ex boxeador José Menno. Pero a último momento, el grupo se agrandó con la presencia del profesor Patrico Russo Seibane, quien tiene una particular historia: para poder comprar el pasaje con destino al Viejo Continente tuvo que vender su auto. "Nunca me voy a arrepentir de haber vendido mi Fiat 600", reconoció luego del triunfo.

Así se gestó la velada

Tito Lecture, defensor a ultranza de los boxeadores argentinos, participó de una convención anual del CMB y charló con Bruno Amaduzzi, promotor del italiano, a quien le ofreció una verdadera fortuna para organizar en el mítico Luna Park el combate. Luego de tanta insistencia, aceptó la propuesta, pero en Italia.

Impactante nocaut

En el minuto de descanso entre la vuelta 11 y 12, Brusa le había dicho a Monzón: "ese hombre no quiere más, Carlos. Está esperando que usted lo noquee. Vaya y póngalo nocaut".

Sin hesitar Monzón desbordó a Benvenuti, lo llevó hacia un rincón y con una derecha de escuela consumó un nocaut de antología y fundó un reinado que se prolongó hasta la última vez que subió a un ring el 30 de julio de 1977 y lo hizo merecido acreedor de un lugar en el Salón de la Fama del Boxeo de Nueva York

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