Nacido un 24 de junio de 1911 en la serrana Balcarce, Juan Manuel Fangio dejó a Argentina en lo más alto del automovilismo Mundial al  conquistar cinco campeonatos de la Fórmula 1, un logro que perduró durante 45 años. Pero, para llegar a este impresionante logro, el Chueco despuntó en nuestro país y marcó un hito: fue el primer bicampeón del Turismo Carretera, en una época en la que subirse a un auto de carrera era sólo para valientes e intrépidos. Además forjó, con los Gálvez en la vereda de enfrente, la gran rivalidad fierrera de nuestro país: Chevrolet versus Ford.

El Chueco fue un dotado. Primero, despuntó en el automovilismo local en la época de los extensos y desafiantes Grandes Premios que surcaban grandes extensiones de territorio, tanto dentro de Argentino como atravesando varios países de Sudamérica. Su primer gran hito fue ser el primer bicampeón de Turismo Carretera, ambos títulos logrados con Chevrolet, y el haber forjado una sensacional rivalidad con los hermanos Oscar y Juan Gálvez, ídolos de Ford.

Pero a la hora de cruzar el charco, dejó en claro que era un distinto. En la recién nacida Fórmula 1, el Chueco logró su primera victoria un 21 de mayo de 1950 a bordo de un Alfa Romeo 158, ni más ni menos que en Mónaco, y fue subcampeón mundial, detrás del italiano Giuseppe Farina. Pero en la temporada siguiente festejó su primer título al vencer en tres de las siete competencias (Berna, Reims y España) con el mismo Alfa Romeo, año en el que su compatriota José Froilán González finalizaba en el tercer lugar del campeonato. Con el Arrecifeño, Fangio forjó una de las mejores rivalidades de los 50.

Fangio brilló en una época donde subir a un auto de carrera era arriesgar la vida.

Si bien 1952 parecía ser la continuidad de una temporada soñada, un duro accidente en Monza truncó su recorrido y lo hizo barajar y dar de nuevo. Por fortuna, retornó a la F1 en 1953 con otro gran desempeño y un nuevo subcampeonato, esta vez, con Maserati y terminando por detrás de Alberto Ascari, monarca también en el 52.

No paró de ganar

La revancha para el de Balcarce llegó rápido. En 1954, Fangio conquista su segunda corona e inicia el camino a un tetracampeonato sin precedentes. A bordo de la Maserati en las primeras dos carreras, y luego con la increíble Flecha de Plata de Mercedes, venció en seis de la ochos carreras y le sacó 30 puntos su escolta, que fue el recordado Froilán con Ferrari.

Con el mismo Mercedes Benz W196, arrasa nuevamente en 1955 y, gracias a los triunfos en Argentina, Bélgica, Holanda y Monza, conquista su tercer título mundial. Con la salida de Mercedes, el Chueco fue fichado por Ferrari y, en 1956, selló su cuarta corona, la tercera consecutiva, tras imponerse otra vez en Buenos Aires, luego en Silverstone y en el mítico Nürburgring, y rubricando el campeonato con un segundo puesto en Monza.

La estampa del Chueco, un campeón inigualable.

Sobre el final de su recorrido en la F1, volvió a Maserati para conseguir, en 1957, su quinto y último mundial al ganar en Buenos Aires, Mónaco, Francia y un sensacional triunfo en Nürburgring derrotando a las Ferrari con Peter Collins y Mike Hawthorn.

Su retiro llegó en 1958, año en el que gana su única carrera el 3 de febrero en Argentina, mientras que el 6 de julio disputa su última competencia en el circuito de Reims mientras conducía su Maserati 250F.

Por Cristian Re

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