Novak Djokovic atraviesa una complicada situación en Australia y en las próximas horas se definirá si es deportado o si finalmente respetan su visa y puede quedarse a disputar el Australian Open. La Federación de Tenis de Serbia (TSS) expresó hoy su "firme apoyo" a Djokovic en su lucha tras haberle negado las autoridades australianas por segunda vez el visado.

"Es inaceptable para todo el deporte del planeta el precedente en el mundo del tenis, que siempre ha sido un deporte de caballeros, de que con decisiones políticas y judiciales no se avale la participación en el torneo a quien fue nueve veces campeón en Australia", señala el comunicado del FSS, indicando que tal comportamiento está en desacuerdo con los principios olímpicos.

La TSS insistió en que Djokovic tenía la documentación válida para entrar en Australia, como confirmó un tribunal de Melbourne, y denunció el trato "inaudito" al tenista serbio por parte de las autoridades australianas.

Djokovic, a quien Australia canceló el visado por primera vez el pasado día 6, estuvo aislado hasta el 10 de enero en un hotel destinado a solicitantes de asilo, que su familia calificó de "terrible" e "inhumano".

La federación serbia aseguró que "las presiones políticas" resultaron en la nueva cancelación del visado a Djokovic y en su detención, y obligan a un campeón a comparecer ante los tribunales.

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