La historia de los chicos del futsal terminó del mismo modo que arrancó: para el olvido. En su estreno en los Juegos Olímpicos de la Juventud, el representativo nacional entrenado por Matías Lucuix igualaron 2-2 contra Egipto.

Y este miércoles, ante la inmejorable oportunidad de tomarse revancha y subirse al podio en el tercer lugar, perdieron un partido insólito frente al mismo rival por 5-4, por lo que se quedaron con las manos vacías. Un golpe muy duro para un deporte en el que somos campeones del mundo en mayores y los chicos tenían serias esperanzas de medalla.

La historia para los chicos había comenzado de la mejor manera, porque en los primeros diez minutos ya se imponían por un categórico 3-0 producto del doblete de Ezequiel Ramírez y una anotación de Agustín Riggati. Pero antes de que concluyan los primeros 20 minutos, Mohamed Talaat Mohamed descontó para los africanos, adelantando lo que sucedería en el complemento.

Es que allí, como si Mohamed Salah –el gran delantero de Liverpool- reencarnase en su cuerpo, el joven Talaat Mohamed fue imparable e indescifrable para nuestros chicos, marcó tres goles más, fue clave en la anotación de Mohamed Ahmed Salman y logró el hito de poder dar vuelta el partido. Sobre el final, Alan de Candia le puso cifras finales al marcador, causándole un duro golpe al público que dijo presente en Tecnópolis para acompañarlos.

Mientras el marcador se encontraba 4-3 para los africanos, hubo dos jugadas que sirvieron como muestra de la mala suerte que tuvo el representativo masculino argentino: a falta de 5 minutos, Joaquín Hernández, solo frente al arco, reventó uno de los palos; lo mismo le pasó restando 34 segundos a De Candia. De no creer.

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