En el contexto de un boxeo argentino poblado en cantidad y mediocre en calidad, el mini mosca Agustín Gauto representa una bocanada de aire fresco cuyo ascenso, para bien o para mal, ya lo coloca en una zona de expectativa de campeonato del mundo.

Para bien, al calor de la solvencia que expresa en una carrera que consta de poco más de dos años en el campo profesional y 14 victorias en otras tantas presentaciones.

Para bien, y he aquí el dato más relevante, en la medida que aprobó sendos exámenes en Panamá y en México, con porte y aplomo de veterano y la jerarquía suficiente para despachar a oponentes que, sin ser figuras ni mucho menos, suponían un escollo acorde con esos momentos de su desarrollo y de su evolución.

Y para mal, si se quiere, si se autoriza el recaudo, por el peligro de que su salto a la cita mayúscula llegue sin haber alcanzado su punto de cocción.

Es cierto que en el boxeo de hoy el acceso a una pelea de campeonato del mundo es mucho más corto que décadas atrás, en general por el dinamismo y el vértigo de la época y en particular por la proliferación de organismos y de ofertas.

Pero aun asumidas las reglas de juego, sus condiciones y sus claroscuros, también su costado propicio, en el caso del “Avión”, Gauto, que así le llaman, opera el interrogante de si honrar sus enormes condiciones no pasaría menos por tomar una oportunidad inmediata que por esperar un mayor grado de madurez.

Después de todo aludimos a quien todavía no ha cumplido 22 años.

Dicho esto no será menos atendible la deducción que sus más entusiastas seguidores han hecho después de lo sucedido el sábado en el ring dela Federación Argentina de Box (FAB): que el fantástico nocaut propinado al venezolano Kenny Cano habla de un crack hecho y derecho.

En realidad, varias de sus nueve definiciones categóricas han tenido el plus de lo espectacular, pero Cano no es un nombre más en su foja; Cano llegaba precedido de buenos números, una posición expectante en el ránking mundial y una gran pelea, rubricada con decisión discutida, con el prospecto cubano Daniel Matellón.

¿Cuáles son entonces las perspectivas de Gauto?

Al parecer, afrontar un 2020 que más tarde o más temprano ofrecerá una oportunidad titular, o una eliminatoria, en cuyo caso cobrará vigencia la pregunta del millón: ¿podrá competir de igual a igual con rivales del calibre del nicaragüense Félix Alvarado (35-0 y 30 KO), del colombiano Elwin Soto (16-0 y 11 KO) o algunos otros de los más calificados de los 48 kilos y monedas?

Entretanto, el inventario del muchacho nacido en Lanús comprende buenos desplazamientos, cintura, aceitada mecanización de los golpes ascendentes, pimienta en los dos puños y, al parecer, cabeza fuerte y corazón caliente.

Hasta donde se sabe, hasta donde sabemos, junto con Brian Castaño y Jeremías Ponce, y salvadas las distancias, es de lo mejor del boxeo argentino de estos días. Cabe preguntarse entonces: Gauto: ¿Un avión fenomenal o una golondrina de verano?.

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