La Universidad Católica vencía 1-0 a Colo Colo en el clásico chileno cuando el conjunto visitante igualó, en la última jugada, el encuentro. El tanto de Alexander Oroz desencadenó un escándalo en las tribunas, que protagonizaron los violentos, con insultos, golpizas y lanzamiento de proyectiles.

Ante la nula intervención de la seguridad, se generaron diferentes focos de conflicto en todo el estadio. Los locales arrojaron botellas, plásticos, piedras y butacas al campo de juego una vez terminado el partido con el objetivo de agredir a los futbolistas y cuerpo técnico encabezado del Cacique.

Luego, parte de la facción violenta de la Universidad Católica logró acceder al sector de prensa donde se encontraban algunos hinchas visitantes infiltrados, a los cuales agredieron brutalmente con palos y fierros.

Además, lograron ingresar al césped del estadio San Carlos de Apoquindo e hicieron estallar bombas de estruendo y prendieron bengalas de humo.

A través de un comunicado oficial, el Colo Colo reveló que: "En el marco de los graves incidentes vividos hoy en San Carlos de Apoquindo, directores y directoras del CSD Colo-Colo fueron cobardemente agredidos a la salida del recinto. Nos parece inaceptable el nivel de seguridad dispuesto por Cruzados. Esperamos una seria investigación de la @ANFPChile y los entes responsables, que derive en sanciones ejemplares. Como institución estamos recabando todos los detalles y llevaremos adelante todas las acciones legales correspondientes al nivel de violencia sufrido".

Luego del caliente clásico, el propio presidente del Colo Colo, Edmundo Valladares, denunció robos en el vestuario: "Empate a lo Colo Colo, con garra y pundonor. Pero impresentable la seguridad de San Carlos Carlos de Apoquindo: no sólo fueron los proyectiles a la cancha, también la desaparición de ropa y herramientas de trabajo en el camarín del cuerpo técnico. Ni hablar de la agresión en tribuna a hinchas", publicó en Twitter tras un clásico realmente caliente.

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