Es una historia insólita, pero real. Miguel F. es un peruano de 24 años que siente auténtica devoción por la selección de su país. Pero se quedó sin entradas generales para ver el debut de Perú ante Dinamarca, ya que se agotaron muy pronto en la web de la FIFA. Solo quedaron disponibles las reservadas a personas con diversidad funcional o movilidad reducida. Uno de los requisitos para acceder a ellas era tener obesidad mórbida, con un índice de masa corporal del 35%. Para comprar estas entradas y no perderse el encuentro, Miguel decidió arriesgar su salud: se puso a engordar hasta conseguir ese parámetro. En total, 25 kilos más de peso por un partido de fútbol.

Miguel contó que se había "jurado venir a Rusia" tras la clasificación de su selección para el torneo. Todo porque es "más fanático de Perú que de mi equipo. Fui a todos los partidos de las Eliminatorias, incluso cuando sólo éramos 20.000, ante Ecuador". Pero, al ver que se habían agotado las entradas más demandadas y que solo quedaban las destinadas a personas con otras posibilidades de movilidad, se lo pensó poco: compró su entrada y se lanzó a intentar engordar.

"Me fijé cuáles eran los requisitos: estar en sillas de ruedas, algo específico para mujeres y sufrir de obesidad mórbida, 35 de IMC, el índice de masa corporal. Me fijé la mía, estaba en 30 e hice cuentas. Debía subir 25 kilos", explica el peruano. Para lograr este objetivo, totalmente nocivo para su bienestar, comió mucho hidratos de carbono.

Esta decisión puede tener efectos irreversibles para su cuerpo, además de provocar que esté más expuesto a enfermedades graves. "Engordar así aumenta el riesgo de todo tipo de patologías. Puedes tener hígado graso, diabetes, apneas del sueño...", explica el dietista y nutricionista Pablo Zumaquero a eldiario.es.

Por estas razones de salud, Miguel no recibió el apoyo de su madre en sus pretensiones de engordar por el fútbol. Él asegura que, mientras seguía comiendo para engordar, nadaba "dos kilómetros al día" para mitigar los efectos de los kilos que iba subiendo. Si nada lo impide, este limeño estará en Mordovia Arena de Saransk para ver el partido que Perú y Dinamarca jugarán el sábado.