Es cierto que la dura contienda copera frente a River se tomó una tregua por dos semanas. Independiente cambió el chip y se colocó el de la Superliga, ese que recién en la última jornada empezó a funcionar como quiere su gente.

Así y todo, no hay forma de que Ariel Holan pueda sacarse de su mente la revancha del 2 de octubre en el Monumental, donde el Rojo buscará meterse en semifinales de la Libertadores después de 31 años.

Consciente de que en Núñez se encontrará con un Millonario más ambicioso, que jugará bajo la presión de 65.000 almas y teniendo bien presente el antecedente negativo de Racing yendo a definir una clasificación al mismo escenario después de sacar de local idéntico marcador al del Rey de Copas, el técnico tendría decidido tomar mayores recaudos aunque sin resignar a marcar ese gol de visitante que lo acerque al pasaje al grupo de los cuatro mejores.

Ante tal situación, no sería de extrañar que en campo de River, el Profesor arme un dibujo táctico con cinco hombres en la defensa, más allá de que con el balón en su poder, los laterales que serían Fabricio Bustos y Juan Sánchez Miño, se soltarían rápidamente para superpoblar el medio y darle batalla al rival.

Otro dato que Holan tiene muy en cuenta es que con ese dibujo táctico (5-2-2-1) entregó sus mejores momentos futbolísticos del año. Esto se dió en el cuarto compromiso de la fase de grupos, frente a Corinthians, en San Pablo.

Allí, el Rojo se plantó atrás con Bustos, Franco, Amorebieta, Figal y Sánchez Miño. Claro que el doble cinco tenía más marca y facilidad para tirarse a los costados con Nicolás Domingo y Diego Torito Rodríguez, a quien hoy Independiente extraña horrores.

Asimismo en el primer juego ante River, Holan corrigió el mal planteo de la etapa inicial conformando para el complemento una linea de cinco con los mismos intérpretes del compromiso ante Corinthians con la excepción de Gastón Silva por el "colgado" Amorebieta.

Y allí, Independiente entregó lo mejor del encuentro, con salida rápida, verticalidad, dinámica y mucha llegada. Sólo le faltó el gol aunque ya se habló de todo lo que atajó el increíble Franco Armani además de la falta de suerte (los dos tiros en los postes lo certifican).

Por lo tanto, si bien el entrenador es de guardar hasta último momento una alineación, hay olor a un 5-2-2-1 o 5-3-2. La característica puede variar pero es casi un hecho que arranca con 5.