A minutos que se defina el futuro de la final de la Copa Libertadores, el preparador de físico de Boca, Javier Valdecantos, contó sus sensaciones sobre las situaciones de violencia vividas el sábado en la previa a la Superfinal: "Sólo basta que vean como quedó el micro, para saber que no estábamos fingiendo".

"Nos metimos en una curva y de golpe se empezaron a romper todas las ventanas. Los jugadores, que viajan arriba del micro, empezaron a bajar corriendo y a los gritos. En ese momento subo para bajar a los demás jugadores, no se veía nada por el humo, algunos pidiendo un médico. Era un caos. Llevo 25 años en primera división y nunca me pasó", afirma para La Nación.

En ese contexto caótico, el Xeneize se instaló en el estadio Monumental. Pablo Pérez, uno de los jugadores heridos, fue trasladado para constatar sus heridas. Y en el medio de todo, el PF Xeneize sostiene que "entraron los de la Conmebol y me me presionaron que el partido se tenía que jugar si o si".

Pero el Profe habló sobre la presión que ejercieron dirigentes de la entidad que rige el fútbol Sudamericano: "Me dijeron, 'si Boca no se presenta son diez años de sanción por el club", explicando porque preparó la entrada en calor en el césped del Monumental. Luego siguió: "Durante cuatro horas luchamos para evitar jugar, era sentido común". 

Valdecantos cerró la entrevista  dejando en evidencia la desorganización: "Cuando se suspendió el sábado, sabíamos que el domingo tampoco íbamos a poder jugar".

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