Un inteligente y práctico Chelsea se dio el gusto de ganar la segunda Champions League de su historia, tras ganarle la final 1-0 al Manchester City, en Portugal y ante 16.500 espectadores.

Con gol en el primer tiempo del alemán Kai Havertz, los Blues escribieron una inolvidable página en su historia, en una temporada en la fueron de menor a mayor y que se potenciaron con la llegada del entrenador Thomas Tuchel.

De esta manera, Chelsea, con el arquero Willy Caballero en el banco, sumó una Orejona más a su vitrina, luego de aquella consagración del 2012.

Para el City fue una nueva frustración europeo y el argentino Sergio Agüero no tuvo la despedida que esperaba antes de emigrar al Barcelona.

El encuentro decisivo por la preciada Orejona tuvo un inicio dinámico y bien jugado por ambos equipos, aunque siempre siendo más peligroso el Chelsea.

El City apostó como es su costumbre a un prolijo manejo de pelota y a llegar con mucha gente, sobre todo en apostar a sociedades por las bandas, miemtras que Chelsea fue un conjunto más directo ofensivamente, con la premisa de cortar y salir a toda velocidad.

Los dos tuvieron sus chanches y los Blues pudieron romper la paridad antes de irse al descanso.

Antes del gol, Chelsea estuvo cerca a los 14, con una habilitación de Mount para Werner y una salvada de Ederson. El City llegó profundo en 27, cuando Foden quedó mano a mano con Mendy, pero cruzó justo Rüdiger.

En los últimos quince, el equipo de Tuchel fue más peligroso e inteligente para aprovechar los espacios, y en 43, Mount habilitó en profundidad a Havertz, quien quedó solo ante Ederson y después de un fortuito rebote en el arquero, el alemán definió con el arco libre para el 1-0.

En el complemento, el City estuvo aturdido y no fue inteligente para romper el cerrojo defensivo que le propuso Chelsea, que defendió en su campo y apostó a acertar en un contragolpe para liquidar la historia.

Además, la salida por lesión de De Bruyne golpeó a los Ciudadanos, que no estuvieron finos a la hora de la circulación.

A los 27, Chelsea estuvo muy cerca del segundo, con un avance comandado por Pulisic, pero el estadounidense falló ante la salida de Ederson.

Para los últimos quince minutos, Guardiola metió en cancha al Kun Agüero para arriesgar un poco más y tener mayo presencia en el área.

El City apuró en el final, y aunque estuvo lejísimo del funcionamiento que demostró en la Premier League, se perdió el empate en el descuento con un disparo de Mahrez.

Chelsea lo aguantó y celebró en el final a lo grande su segunda conquista de Europa.

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