El último 10 de marzo debido a los problemas eléctricos que afectan a Venzuela, Zulia y Caracas habían pedido la postergación de partido, pero la Federación de ese país, se negó.

Por tal motivo, los jugadores de ambos conjuntos se pusieron de acuerdo y se negaron a jugar al encuentro y salieron al campo de juego, pero a charlar. El árbitro esperó los minutos reglamentarios y lo dio por finalizado.

La Federación Venezolana de Fútbol no toleró esta protesta por lo que les dio el partido por perdido a ambos equipos y los multó con 360.000 bolívares (3.700 pesos).

Además, por la actitud, ambos capitanes deberán cumplir una fecha de suspensión y abonar 30.000 bolívares (309).

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