La hazaña en Brasil no pudo ser. Un sólido River derrotó por 2-0 a un Palmeiras que demostró ser claramente inferior en todo sentido, pero el resultado en Avellaneda sentenció la suerte del equipo de Gallardo en la Copa Libertadores. El Millonario quedó eliminado en semifinales en un encuentro plagado de polémicas por el VAR. Fin de la temporada para los del Muñeco, que demostraron estar a la altura.

Los primeros 45 minutos fueron verdaderamente infartantes para el hincha de River. El equipo de Gallardo, igual que en Avellaneda, se adueñó del trámite ante un Palmeiras que se paró atrás para golpear de contraataque. Así fue como Armani le tapó un mano a mano a Rony en el arranque. Lo más claro de la visita era por el carril derecho, donde Montiel, Nacho Fernández y Matías Suárez encontraron varios espacios para profundizar.

El gol se le negaba al Millonario, que había tenido aproximaciones pero le faltaba la estocada final. Pero el partido empezó a quebrarse a los 28, cuando Paulo Díaz cortó la salida del Verdao y sacó un derechazo que Weverton mandó al corner. De ese mismo tiro de esquina llegó un centro de De La Cruz para la cabeza de Robert Rojas, que se elevó en el punto penal para colocar la pelota contra el primer palo y abrir el marcador en la noche de San Pablo.

Y allí River cambió el chip. Siguió insistiendo en ataque y no sufrió demasiado en defensa más allá de un desborde del 11 carioca sobre el Sicario que terminó en un remate desviado de Zé Rafael. Tanto fue el elenco argentino que sobre el cierre del primer tiempo un centro de De La Cruz que no pudo puntear Suárez encontró al Comandante frente al arco, que de cabeza la empujó para ir al descanso 2-0 arriba.

El arranque del ST fue con polémica. Habían pasado apenas 6 minutos cuando Angileri envió un centro pasado para el ingreso de Cachete, que con una volea de primera la puso contra un palo y desató la euforia en el banco. Sin embargo, después de mucho tiempo de espera, el árbitro Esteban Ostojich anuló el gol a instancias del VAR por un offside del colombiano Santos Borré cuando inició la jugada.

El partido siguió su curso, y si bien River controló, no pudo mostrar la supremacía que tuvo en los primeros instantes y se fue desdibujando. Para colmo, el paraguayo Rojas vio la segunda amarilla y dejó al Millo con 10 hombres.

Pero el partido se volvió a calentar a la media hora cuando el árbitro cobró un penal de Empereur a Suárez. Sin embargo, Montiel estaba parado frente a la pelota para rematar cuando volvieron a llamarlo del VAR. Después de revisar varios minutos, consideraron que no hubo contacto.

El conjunto argentino buscó con alma y vida el tercer gol, y a pesar de jugar con uno menos (cosa que pasó inadvertido), no se notó. Tuvo alguna que otra chance pero no pudo lastimar. Ya en tiempo de descuento la tecnología revisó un supuesto pena para la visita, pero terminaron cobrando un offside anterior del Máquina. Con todo eso se acabó el tiempo, y River quedó eliminado peleando de pie.

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