Con un golpe antes del descanso y siendo una aplanadora en el segundo tiempo, ganó el partido que necesitaba. River venía de un golpe al mentón como lo fue la eliminación ante Tigre en la Copa de la Liga Profesional. Por eso, ya enfocado en la Libertadores solamente, tenía que asegurar su pasaje a la próxima fase. Y con un gran complemento, el Millonario sacó adelante un trámite que parecía más exigente y le ganó 4-0 a un desdibujado Colo Colo. Un triunfo que sirve para clasificar incluso primero en el grupo F y para levantar de cara al futuro.

Un primer tiempo atractivo, parejo y de alto voltaje. Es que tanto el Millonario como el elenco chileno se mostraron predispuestos a atacar vertiginosamente, presionando la salida defensiva y tratando de aprovechar los errores rivales. En ese sentido parecía más cerca la visita, que contó con una clarísima que Paulo Díaz salvó una chance en el último toque cuando Juan Martín Lucero estaba a punto de rematar.

Sin embargo, antes del descanso, el conjunto de Marcelo Gallardo frotó la lámpara y la mandó a guardar: gran jugada de Nicolás De La Cruz, que centró atrás, rebotó en Emiliano Amor y Agustín Palavecino se la terminó llevando puesta para poner el 1-0.

Fortuito pero sirvió para iniciar el camino de la goleada. Palavecino lo gritó con el alma.

La ventaja le dio la tranquilidad que River no había tenido en todo el partido. Tanto que, en el complemento, se notó que Colo Colo estaba afectado por el primer golpe y recibió el segundo balde de agua fría. Porque Julián Álvarez realizó una gran corrida, Enzo Fernández la llegó a tocar y, para asegurar, De La Cruz la terminó empujando con la cabeza.

De cabeza a la goleada: De la Cruz marcó el segundo y se fue ovacionado.

Todo estaba definido en el Monumental. Pero hubo lugar para más porque River estaba encendido y terminó bailando a un Colo Colo que padeció el segundo tiempo. Primero Julián Álvarez ejecutó a la perfección un córner desde la derecha, la peinó Emanuel Mammana y David Martínez apareció para poner el tercero.

Y el cuarto llegó con una delicia: presión, contraataque perfecto, centro nuevamente de la Araña Álvarez y una definición exquisita de Esequiel Barco para cerrar el 4-0 final.

Con un gol justo antes del descanso y con una baile de novela en el complemento, el Millonario se volvió a copar y sacó pasaje a octavos de final de la Libertadores.

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