Otra lección de temperamento. Otra prueba superada mostrando el sello propio de un equipo de Marcelo Gallardo. Porque River está prendido fuego y demostró una vez más que puede sortear hasta el mismísimo Diablo. Esta vez la victima fue Independiente.

Si bien el arbitraje del brasilero Anderson Daronco dejó bastante que desear (obvió dos penales claros contra Silvio Romero y Maximiliano Meza, que podrían haber cambiado el partido), el Rey de Copas nunca estuvo en sintonía.

Y el Millonario aprovechó, apeló al coraje y dio una muestra de como se juegan esta clase de encuentros. Así, los de Núñez superaron por 3-1 a los de Avellaneda para meterse en la semifinal de la Copa Libertadores. La fiesta es Monumental...

Por la lógica de que solo el triunfo le servía, River protagonizó la iniciativa. Áspero y combativo, le comió los tobillos en los primeros minutos a Independiente, que no salía del asombro. Sin embargo, con el correr de los minutos, el Rey de Copas se acomodó en el trámite. Aunque poco pasaba en el Monumental. Hasta que llegó la jugada más polémica. Tras un anticipo de Javier Pinola, el defensor dejó la pierna y se llevó puesto a Silvio Romero. Era claro penal, pero el árbitro hizo la vista gorda.

Holan jugó fuerte en el inicio de la segunda parte con el ingreso de Emmanuel Gigliotti por Pablo Hernández, sumando gente en ataque. Y el gesto, en el primer intento, casi termina en la apertura del marcador. Pero el Millonario evitó la conquista y, como respuesta, sacó un contragolpe perfecto, casi a un toque de la mano de Rafael Borré, para el 1-0 de Scocco.

Pero un rato más tarde, Gigliotti se redimió: se llevó puestos a Pinola y a Maidana, probó los reflejos de Franco Armani… Y un día el arquero falló. Dio un rebote largo que aprovechó Silvio Romero para firmar el 1-1.

Los de Gallardo otra vez volvieron a la carga: empezó a manejar la pelota y asociarse cada vez más en ataque. Y el ánimo volvió a jugar más que el pizarrón que planteó Holan: Quintero capturó un rebote, encaró hacia el borde del área y metió el segundo millonario con un zurdazo exquisito.

En los últimos minutos, la desesperación le jugó una mala pasada a Independiente. Y el local remató el duelo con un contragolpe a toda velocidad. De la Cruz cedió para Borré y el colombiano hizo lo que mejor sabe hacer: sacó un tiro combado y le bajó la persiana a un partido que siempre dejó la sensación de que el Millonario tenía el manual de cómo jugarlo. Sobre el final, hubo lugar para una nueva polémica con un penal no sancionado de Franco Armani a Maximiliano Meza, pero la suerte ya estaba echada.

Otra vez, el fuego sagrado del River de Gallardo superó un nuevo examen. Y en esa obsesión por la conquista del continente, ya está entre los 4 mejores de América.

Scocco celebra el primer gol del partido. (AFP)
 
 
Quintero anotó el segundo gol con mucha clase. (Pablo Villán)
Borré decretó el triunfo con un gol de otro partido. (Pablo Villán)
Meza intenta escapar de la marca de Montiel. (Foto: Pablo Villán)
Maidana y Martín Benítez van a disputar el balón de cabeza. (Foto: Pablo Villán)
Silvio Romero intenta capturar la pelota ante la salida de Montiel. (Foto: Pablo Villán)

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