Mientras el volante Mesut Özil está muy complicado y no llegaría al Mundial de Rusia por una lesión en la rodilla, más un fuerte dolor lumbar en la espalda, las cuestiones políticas en Alemania también se mezclan con el deporte. Es que hace días se produjo una reunión entre Özil y Ilkay Gündogande (ambos de descendencia turca e integrantes de la selección alemana), con el líder de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, que motivó enojo y protestas en los más altos niveles políticos del gobierno alemán, habida cuenta de las diferencias entre ambas naciones.

Habrá que recordar que en abril pasado el gobierno de Turquía culpó a Alemania de tener actitudes nazis luego de prohibir varios actos programados por la comunidad turca para apoyar el "sí" al referéndum constitucional que se produjo en aquellos días.

El presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, mantuvo una reunión con Özil y Gündogan, para aclarar esta situaciones y otras futuras...

El dirigente político le dijo a los jugadores que seguramente la charla con Erdogan no los había tomado por sorpresa, y que tampoco deberían sorprenderse porque esa reunión despertó muchas críticas. "No deberían haberse sorprendido de que su reunión con el presidente turco provoque críticas", dijo Steinmeier.

También comentó que la idea es "construir un puente", ante las diferencias existentes. "Es por eso que dije sí, que los jugadores deberían venir". Y por último se negó a decir si éstos se habían disculpado: "Eso es una cuestión de interpretación".