Boca sueña con la séptima. Hoy, en la Libertadores, los equipos son parejos pero el plantel de Guillermo, importante cuantitativa y cualitativamente, tiene motivos para ilusionarse. Es cierto que en la defensa hay muchas dudas pero eso lo compensa con un ataque implacable que ha hecho añico una planificación que se suponía fuerte como la de Libertad. Y si a eso se le suma que en la competencia están también su rival de siempre (River) y el conjunto al que aspira alcanzar como máximo campeón de la competencia (Independiente), la expectativa es enorme.

Eso quedó en claro en las últimas horas cuando la gente del club debió colocar el cartelito de "no hay más localidades". Así, el partido del miércoles próximo ante Cruzeiro garantiza un marco imponente. 

El expendio había dado comienzo el miércoles y se vio en dificultades por el sistema por el que cual se vendían (fueron varias las quejas de los socios por el colapso). Cuando se reanudó la venta, volaron en cuestión de minutos las adicionales para los socios.

Así, unos 55.000 hinchas harán sentir al Azulao de Belo Horizonte que es más visitante que nunca, más allá de la pequeña compañía que tendrá en el sector alto de las plateas que dan al Riachuelo.

Esta situación seguramente hará replantear un viejo tema que viene abordando la dirigencia de Boca y que tiene que ver con el movimiento de la Bombonera debido a que no hay posibilidades de agrandar su capacidad en el punto geográfico actual.