A los 36 minutos del segundo tiempo, el árbitro del partido, Julio Bascuñán, decidió parar el partido por serios disturbios que vinieron desde la parcialidad de Santos.

 

Los simpatizantes brasileños comenzaron a arrojar bombas de estruendo al campo de juego e intentaron romper las entradas para invadir la cancha a como dé lugar.

 

Antes del partido, protestaron contra la Conmebol (AFP).

La policía local evitó que la situación pase a mayores pero, teniendo en cuenta que los hinchas de Santos no iban a descansar hasta ingresar al verde césped, Bascuñán decretó la suspensión del partido.

Serios incidentes en el Pacaembú.

Así, Independiente accedió a los cuartos de final de la Copa Libertadores, donde enfrentará al ganador de la polémica serie que protagonizan River y Racing.