Boca y River se enfrentarán por primera vez en la historia en una final de Copa Libertadores, el máximo certamen continental, y escribirán un capítulo especial en la serie de duelos que paralizan al país.

El Superclásico del fútbol argentino encontrará en la definición de la Copa Libertadores un espectáculo único e inédito, pero el historial también registra encuentros que quedaron en la memoria del hincha.

El recuerdo más reciente se produjo en la provincia de Mendoza, el 14 de marzo pasado, cuando River se proclamó campeón de la Supercopa Argentina con los goles de Gonzalo Martínez e Ignacio Scocco.

River celebra el triunfo en la Supercopa Argentina.

River, con el arquero Franco Armani como figura, resurgió futbolísticamente y se tomó una revancha tardía del desenlace del campeonato Nacional del 22 de diciembre de 1976 con el éxito xeneize mediante la "avivada" de Rubén Suñé.

El "Chapa" aprovechó un hueco en la barrera que dispuso el legendario Ubaldo Fillol desde el arco mientras repartía indicaciones a sus compañeros y clavó la pelota en el ángulo para el gol que significó victoria y título.

Suñé pasó a la historia por una avivada que le dio el triunfo a Boca.

Otro antecedente inolvidable para Boca ocurrió en los cuartos de final de la Copa Libertadores 2000, un 24 de mayo, con el gol de Martín Palermo en la Bombonera que selló el 3-0 ante su eterno rival, dirigido entonces por Américo Rubén Gallego.

Palermo reapareció luego de una larga inactividad por la rotura de ligamentos en la rodilla derecha en la noche del caño mítico de Juan Román Riquelme al colombiano Mario Yepes. Boca se consagró campeón ese año y venció a Real Madrid en la final Intercontinental con el delantero, una vez más. como protagonista.

El "Millonario" vivió una jornada gloriosa en la Copa Sudamericana 2014 cuando el 27 de noviembre eliminó a Boca en semifinales. La ida finalizó sin goles en la Bombonera, donde el equipo de Marcelo Gallardo jugó al límite en cuanto a infracciones, y la revancha finalizó 1 a 0 con el tanto de Leonardo Pisculichi y la atajada de Marcelo Barovero en el penal ejecutado por Emmanuel Gigliotti al minuto de juego, que los hinchas festejaron como un gol.

Barovero fue uno de los grandes héroes de River esa noche.

Ese hecho marcó un antes y después en el ciclo de Gallardo como entrenador de River porque propició la primera eliminación a Boca en el mano a mano y la obtención de la primera Copa Sudamericana del club que abrió una serie de conquistas internacionales en fila.

En el terreno de Copa Libertadores, Boca disfrutó de dos momentos separados en el tiempo. El primero sucedió en la edición 1991 con la hazaña del 4-3, después de un 1-3, con Diego Latorre como jugador destacado. Una situación similar se registró en el Nacional 1972, pero a favor de River con el 5-4 en cancha de Vélez, tras el 2-4 en el marcador. Este fue catalogado como el mejor Superclásico de todos los tiempos.

La segunda evocación copera para Boca se remonta al 2004 con la victoria por penales en semifinales en el mismísimo Monumental, luego del 1-0 en la ida y la derrota 2-1 en Núñez. 

Carlos Tevez marcó el empate transitorio, el baile de la "gallinita" provocó su expulsión, el gol de Cristian Nasuti devolvió esperanzas para River, pero Roberto Abbondanzieri atajó el disparo de Maximiliano López y el cordobés Javier Villarreal marcó el decisivo en la definición desde los 11 pasos.

La sonrisa riverplatense en Copa Libertadores se dibujó en 2015, año que fue campeón, aunque la conquista se empañó por la agresión de un hincha de Boca a jugadores de River en el entretiempo. El gas pimienta en La Bombonera impidió el desarrollo del segundo tiempo y días después la Conmebol dio por ganada la serie de octavos de final al club de Núñez.

Tras el ataque del gas pimienta River pasó a cuartos de final.

La historia de los Superclásicos también tiene al triunfo de Boca ante River por 1 a 0 en 1962 como uno de los más recordados y polémicos. Aquella tarde del 9 de diciembre, en la lucha por el campeonato, el arquero Antonio Roma le contuvo un penal al brasileño Delem en La Boca. El adelantamiento de Roma en la ejecución de Delem fue evidente, pero el árbitro Carlos Nai Foino le dijo a los jugadores de River: "Aire... penal bien pateado, es gol".

La única definición mano a mano entre River y Boca que se definió con "Muerte Súbita" o "Gol de Oro" se produjo en semifinales de la Copa Centenario 1993. El delantero Walter Silvani, muy resistido por sus hinchas, marcó el gol que otorgó a River el pase a la final cuya definición quedó en manos de Gimnasia La Plata.

En las próximas semanas, River, que irá por la cuarta conquista, y Boca, que buscará la séptima, reeditarán un nuevo duelo, pero esta vez en el más crucial de todos porque la Copa Libertadores estará en juego.

Comentarios

Ver más productos

La otra historia del peronismo

La otra historia del peronismo

Cómo hacer guita

Cómo hacer guita

Lo que todo el mundo busca

Lo que todo el mundo busca

¿Qué es sexteame?

¿Qué es sexteame?

Para fanáticos del Fútbol

Para fanáticos del Fútbol

La historia detrás del robo del siglo

La historia detrás del robo del siglo

Eva Duarte: toda la verdad

Eva Duarte: toda la verdad

Aprendé a usar tu inteligencia

Aprendé a usar tu inteligencia

La otra cara del peronismo: una historia apasionante

La otra cara del peronismo: una historia apasionante

Historia para Chicos

Historia para Chicos

Ver más productos