La derrota de Boca ante Barcelona, no sólo por una cuestión matemática del marcador, si no por una abrumadora superioridad en el campo de juego, dejó tela para cortar.

Dirigentes, jugadores y cuerpo técnico, todos en mayor o menor medida se llevaron más críticas que elogios. Por un lado, aquellos que argumentaron el disgusto por la formación inicial, asegurando que si se esperó tanto ese partido, se viajó a Europa, llegar y no poner a todos los titulares desde el arranque, pareció una pérdida de tiempo. Sabiendo, de antemano, que Barcelona se iba a mostrar muy superior a Boca. Guillermo no habría tenido las "precauciones" del caso.

Por el lado de los jugadores, alguna declaración restándole importancia al juego, también despertó críticas, como cuando Cristian Pavón comentó que fueron a "divertirse".

En un interjuego de honores mancillados, porque eso parece que fue lo que dejó la derrota ante Barcelona, en el fondo quedó algo que sólo el técnico de Boca en particular, como los entrenadores argentinos en general, deberán comenzar a analizar para cambiar.

Es verdad, Barcelona puede darse el lujo de gastar 200 millones de dólares en fichajes, algo impensado para un club argentino. Pero más allá de cotizaciones arbitrarias, la primera diferencia que marcan europeos contra sudamericanos, es la cuestión técnica.

Nada complicado. Saben hacer mucho mejor que "nosotros" el control de la pelota y el pase. Algo simple, sencillo de aprender y que seguramente será lo primero que se enseña en las divisiones inferiores. Pero hasta en eso, que es básico, sacan la diferencia.

La intensidad del juego, la presión que impuso el Barsa sobre Boca, nunca pudo ser solucionado por el conjunto argentino. Mostrando los europeos una dinámica que difícilmente veamos en las canchas de nuestro fútbol.

Pero desde lo físico, según Guillermo Barros Schelotto, no encontró diferencias. Entonces, la diferencia debería estar en el trabajo futbolístico. En las horas invertidas sobre un chico o sobre un profesional. Sin dudas algo mal se está haciendo.

Por suerte y siempre sujetándonos a las declaraciones del entrenador de Boca, esta experiencia podría ser bien capitalizada.

"Es bueno competir contra equipos como el Barcelona, porque te marcan la diferencia. Hay algunas cosas que siempre vamos a estar lejos, nunca vamos a poder contratar al mejor jugador del momento, pero hay otras para ver si podemos mejorar para alcanzarlos", sentenció Guillermo Barros Schelotto.

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