Una vez más. River lo hizo. El mundo millonario está de fiesta. La clasificación a la Copa Libertadores es una realidad. La locura es total. Sampaio pitó el final.

Y desde el banco de suplentes, Marcelo Gallardo y el resto salieron expulsados hacia el centro del campo de juego para enfundarse en un interminable abrazo con todos los jugadores, que pocos instantes antes habían consumado, nuevamente en la Bombonera, la hazaña de conseguir el pasaje a otra instancia decisiva en el certamen continental más importante de América tras dejar a afuera a Boca.

Se armó una ronda en la mitad de cancha y al grito de "si querés dar la vuelta no te quedes con ganas hay una calesita en el Parque Lezama...", cantaban los futbolistas, todos juntos, inundados de felicidad, después de eliminar a su clásico rival de toda la vida.

River lo hizo otra vez y disputará una nueva final de la Libertadores. Esa es la realidad. Gallardo y compañía lo volvieron a hacer.

La fiesta se mudó de la Boca hacia Núñez, donde ya se ilusionan y sueñan con ganar una nueva Copa. Esa es la realidad. El Millonario sigue de fiesta. Sus hinchas disfrutan de este gran presente. No hay nada más que decir. ¡Salud, River! Una nueva final está en el horizonte...

Créditos: Pablo Villán, Nahuel Ventura, Fernando Pérez Re y Hernán Nersesian.

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