En España se estaban relamiendo con lo que era una segura llegada de Kylian Mbappé al Real Madrid, un verdadero golpe de efecto para un torneo que venía de perder a Cristiano Ronaldo y a Lionel Messi en los últimos años. Pero eso no pasó, el delantero renovó con PSG y LaLiga quiere demandar al clun francés por incumplir el Fair Play Financiero.

La entidad gobernada por Javier Tebas emitió un comunicado en el que explicó el por qué de su protesta: "Resulta escandaloso que un club que en la temporada pasada perdió más de 220 millones de euros, tras llevar acumuladas pérdidas de 700 millones en las últimas temporadas con un costo de plantilla deportiva en torno a 650 millones para la temporada 21/22, pueda hacer frente a un acuerdo de estas características mientras aquellos clubes que podrían asumir la llegada del jugador sin ver comprometida su masa salarial, se queden sin poder ficharlo".

"Este tipo de acuerdos atentan a la sostenibilidad económica del fútbol europeo, poniendo en peligro a medio plazo centenares de miles de puestos de trabajo y la integridad deportiva, no sólo de competiciones europeas, sino de nuestras ligas domésticas", agregó, al tiempo que afirmó que LaLiga hará denuncias contra PSG "ante la UEFA, autoridades administrativas y fiscales de Francia y ante los órganos competentes de la Unión Europea".

¿Preocupación real o el dolor de ya no ser?

Si bien los fundamentos de LaLiga son razonables, también queda la sensación de que la entidad española quedó herida luego de que el club más poderoso que la integra perdiera la posibilidad de fichar a uno de los mejores jugadores del mundo y, así, engordar las arcas por contratos televisivos y publicitarios. Más allá de esto, Tebas consideró a Nasser Al-Khelaifi casi como un enemigo público del fútbol europeo.

"Este tipo de conductas que lidera, por su condición de presidente de PSG, miembro del Comité Ejecutivo de UEFA y presidente de la ECA es un peligro para el fútbol europeo, al mismo nivel que la Superliga", aseguró sobre el hombe fuerte del club parisino.

"Estando el PSG con masas salariales inaceptables, con grandes pérdidas económicas en temporadas anteriores, asume una inversión imposible en esta situación, lo que implica sin duda el incumplimiento de las actuales normas de control económico no sólo de la UEFA, sino del propio fútbol francés", finalizó.

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